¿Por qué a las abejas reales también se les informó sobre la muerte de la Reina Isabel II?

Como ha sido el protocolo durante siglos, el apicultor real actual ya recorrió las colmenas de los terrenos del Palacio de Buckingham y Clarence House para informar a las abejas que la Reina Isabel II ha muerto

Un raro protocolo dicta que a las abejas reales también se les debe avisar sobre la muerte de la reina o el rey.
Un raro protocolo dicta que a las abejas reales también se les debe avisar sobre la muerte de la reina o el rey.
Foto: VICTORIA JONES/AFP / Getty Images

Cuando muere la Reina o el Rey de Inglaterra, se ponen en marcha una serie de eventos y raros protocolos, ademas de registrarse varios cambios. 

Por ejemplo, al primer ministro se le informa con una llamada telefónica que “el puente de Londres ha caído”, un código para informarles que el monarca ha muerto, antes de que tengan lugar 10 días de duelo oficial, repleto de ceremonias y procesos.

Sin embargo, no solo al primer o primera ministra se le debe avisar sobre la muerte del monarca; dentro de estos protocolos, hay uno particularmente extraño, en el cual se le tiene que avisar a las abejas reales que la reina (o el rey) ha muerto.

Las abejas reales deben ser avisadas de la muerte de la reina

Como ha sido el protocolo durante siglos, el apicultor real actual recorrió las colmenas de los terrenos del Palacio de Buckingham y Clarence House para colocar cintas negras, con el fin de informar a las abejas el fallecimiento de la Reina Isabel II. 

“Llamas a cada colmena y dices: ‘la señora está muerta, pero no te vayas. Tu amo será un buen amo para ti”, según dicta el protocolo.

“Informar a las abejas” es, sorprendentemente, una costumbre no solo limitada a la Familia Real, sino una larga tradición apícola que se encuentra en toda Europa. La superstición dictaba que se les dijera a las abejas y se las pusiera “de luto” después de la muerte de alguien en la familia del dueño.

De hecho, el libro de 1899 The honey-makers escribió sobre este extraño tema: “las abejas están invitadas al funeral“, donde podría decirse que su presencia (sin conocer el concepto de los funerales, y mucho menos cómo comportarse en ellos) solo causaría estragos innecesarios.

Si no se informaba a las abejas de la muerte de un miembro de la familia (y, a veces, de eventos como bodas), se pensaba que morirían o producirían menos miel, como aprendió un reverendo a principios del siglo XIX. 

“Una ‘anciana’ de esta parroquia, cuyo esposo murió hace poco tiempo, estaba ‘a punto de poner de luto a sus abejas’ cuando la disuadí, mostrándole cuán tonta era la idea de que la abeja pudiera entender algo sobre la muerte”, le transmitió al autor de Un libro sobre las abejas

Durante el invierno siguiente las abejas murieron”, dice el texto.

A las abejas se les dice directamente, o con una melodía, como lo fue una vez la frase “la señora está muerta, pero no te vayas. Tu amo será un buen amo para ti”.

No se sabe mucho sobre el origen de la práctica, aunque se especula que se deriva de la mitología celta en la que supuestamente ver a una abeja después de la muerte es una señal de que el alma abandona el cuerpo. La práctica alcanzó su apogeo durante los siglos XVIII y XIX en Europa occidental.

Aunque para muchos es al ridículo, la tradición continúa con algunos apicultores, lo que lleva a un hombre a informar pacientemente sobre la muerte de la Reina.


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