Consejos de expertos para ahorrar en calefacción y reducir tus facturas en Nueva York

Conoce cómo ahorrar en calefacción este invierno, haciendo estos pequeños ajustes que harán la gran diferencia en tus gastos de electricidad

Calefacción

En Nueva York, es imposible pasar el invierno en Nueva York. Crédito: Shutterstock

Durante los fríos meses de invierno, la calefacción suele ser el gasto energético más alto en los hogares de Nueva York, lo que se traduce en un incremento significativo en la factura de energía.

De hecho, se estima que la calefacción representa entre el 50 y el 60% del consumo de energía en los hogares estadounidenses, especialmente en zonas donde las temperaturas invernales suelen descender bajo cero.

En este contexto, reducir el consumo energético en calefacción no solo beneficia al bolsillo, sino que también es un aporte al cuidado del medio ambiente, disminuyendo las emisiones de gases de efecto invernadero.

A continuación, te ofrecemos algunas estrategias efectivas y asequibles para ahorrar en calefacción en Nueva York y disfrutar de un invierno cálido sin un consumo excesivo de energía.

5 maneras en la que los habitantes de Nueva York pueden ahorrar en la calefacción durante el invierno

1) Ajusta la temperatura de cada estancia para ahorrar entre un 10% y 20%

No todas las habitaciones requieren la misma cantidad de calor, y ajustar la temperatura en cada estancia de tu hogar es una de las maneras más efectivas de optimizar el consumo energético. Los expertos sugieren mantener diferentes niveles de temperatura según el uso de cada espacio:

* Estancias de bajo uso: Habitaciones como el sótano o trastero, que no se utilizan con frecuencia, no necesitan calefacción constante.
* Dormitorios y pasillos: Para estas zonas de menor uso, una temperatura de entre 15 y 17°C es suficiente.
* Cocina: Debido a la actividad que normalmente se realiza, mantener este espacio a 18°C es generalmente cómodo y eficiente.
* Salón y comedor: Estos son espacios donde las personas suelen estar sentadas, por lo que se recomienda una temperatura de entre 19 y 20°C.

Cada grado menos en la temperatura general puede reducir en aproximadamente un 10% el consumo de energía, por lo que ajustar el termostato adecuadamente en cada área es una medida sencilla y económica para reducir la factura de calefacción.

No todos los lugares de tu casa necesitan la mismas temperatura de calefacción. (Foto: Shutterstock)

2) Apaga la calefacción al salir de casa para ahorrar hasta un 20%

Existe un mito popular que indica que mantener una temperatura constante durante todo el día reduce el consumo energético. Sin embargo, los especialistas coinciden en que apagar la calefacción al salir de casa o al dormir es una medida mucho más efectiva para el ahorro energético. Esto se debe a que, cuando no hay calefacción, el hogar pierde menos calor en comparación a cuando intenta mantener una temperatura constante.

A medida que la vivienda se enfría, la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior disminuye, lo cual reduce las pérdidas de calor. Aunque pueda parecer que la calefacción trabajará más para “recuperar” la temperatura al encenderla nuevamente, el consumo de energía resultante es menor que si se mantiene una temperatura estable durante todo el día. Esta práctica permite reducir el consumo energético entre un 10% y un 20%, una reducción notable cuando se trata de la factura mensual.

3) Ventila el hogar de forma eficiente para evitar pérdidas de calor

La ventilación es fundamental para mantener una buena calidad de aire y evitar la acumulación de humedad. Sin embargo, ventilar el hogar de manera ineficiente puede causar pérdidas significativas de calor. En lugar de abrir las ventanas de una en una durante varios minutos, se recomienda abrir todas las ventanas del hogar al mismo tiempo y dejar que el aire circule por unos 5 minutos. Esta técnica permite renovar el aire sin que las paredes se enfríen, evitando así el consumo extra de energía para recalentar el espacio.

Según un estudio de la Comisión Europea, esta simple técnica de ventilación puede ahorrar entre un 15% y 20% del consumo energético en calefacción. Además, ayuda a mantener el ambiente fresco y saludable, lo cual es especialmente importante en las grandes ciudades como Nueva York, donde la calidad del aire puede verse afectada en invierno por calefacciones y contaminación.

No es necesario que la calefacción funciones las 24 horas del día. (Foto: Shutterstock)

4) Purgar los radiadores para optimizar el calor

Purgar los radiadores es una tarea sencilla que debería realizarse al comienzo de cada temporada fría, ya que con el tiempo, estos acumulan aire en su interior, lo que reduce su eficiencia. Al eliminar el aire atrapado en los radiadores, estos se calientan de manera uniforme, optimizando así el uso de la calefacción y evitando el desperdicio de energía.

Para purgar los radiadores, solo necesitas abrir el purgador que se encuentra en uno de los extremos del radiador hasta que el aire deje de salir y comience a salir agua. Este proceso toma solo unos minutos y puede traducirse en un ahorro de hasta el 5% en el consumo energético de calefacción, un porcentaje que puede marcar la diferencia durante la temporada invernal.

5) Utiliza termostatos programables y cabezales termostáticos para un control preciso

Los termostatos ayudan a controlar la temperatura de manera eficiente, apagando la calefacción cuando la casa ha alcanzado la temperatura deseada y encendiéndola cuando vuelve a bajar. Los cronotermostatos, o termostatos programables, ofrecen una mayor precisión, ya que pueden ajustarse a diferentes niveles de temperatura a lo largo del día y de la semana, optimizando así el consumo energético en función de las necesidades específicas del hogar.

Además, la instalación de cabezales termostáticos en los radiadores permite regular de manera independiente la temperatura de cada estancia, manteniéndola en un nivel óptimo según el uso y la ocupación de cada espacio. Estos cabezales, que suelen costar alrededor de $20 por unidad, representan una inversión asequible que puede contribuir significativamente al ahorro.

En Nueva York, donde los sistemas de calefacción en edificios antiguos pueden ser menos eficientes, la instalación de estos dispositivos resulta especialmente beneficiosa. En viviendas con calefacción central, los cabezales termostáticos permiten un control más preciso y autónomo en cada radiador, evitando así el desperdicio de energía en espacios no utilizados.

Adaptar estos hábitos contribuye a mantener el hogar cálido de forma inteligente y ecológica, cuidando el bolsillo y el medio ambiente al mismo tiempo.

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