Intenso debate en NYC ante alza dramática de capturas de niños y adolescentes que cometen delitos
Los datos policiales de la Gran Manzana arrojan una "inflación" de todo tipo de crímenes protagonizados por menores
Las fuerzan del orden contabilizan más delitos perpetrados por menores de edad desde 2017. Crédito: Fernando Martínez | Impremedia
En un grado cada vez más superlativo, menores de edad están siendo capturados por el Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York (NYPD) cometiendo desde robos hasta crímenes más violentos.
Ante esta tendencia, el Concejo Municipal está analizando una propuesta de ley que exigiría a las agencias municipales, que manejan la justicia juvenil, compartir más detalles de los niños y adolescentes, menores de 16 años de edad, al momento del arresto y cuyos casos se trataron en un tribunal de familia. A la fecha esa información no es precisa.
A la par, el Departamento de Investigación de la Ciudad de Nueva York (DOI) publicó un informe que demuestra el impacto que ha tenido desde 2017 la legislación que aumentó la edad de la responsabilidad penal y la reforma de la ley fianza de 2020, en los dos centros de detención juvenil de la Gran Manzana. En conclusión, aumentó muchísimo esta población detenida y el personal en estos centros, es el mismo de hace ocho años.
Todos los datos se están contrastando con un “antes y un después” de la puesta en marcha de estas reformas.
Los números de la Uniformada son claros: El año pasado, hubo 4,858 delitos graves en los que se acusó o arrestó a un menor, frente a los 3,543 de 2017. Esto se traduce, en un preocupante aumento del 37%. Las tendencias de este año que termina, podrían estar en franco ascenso, con base a registros oficiales compartidos a medios locales.
En estas cuentas de 2023, no están incluídas las capturas de niños y adolescentes por arrebatones y hurtos en tiendas. Una categoría de delitos denominados como “menores”, que ha ocupado mucho más a los uniformados, en lo que va de 2024.
Ha saltado a los titulares, cómo se han desmantelado bandas de niños de entre 11 y 14 años que merodean por sitios turísticos como el Central Park y Times Square, realizando asaltos, incluso con armas blancas. En estos dos puntos, los robos con incidencias violentas, han aumentado en un 200%.
“Si inclusive los adultos reincidentes y peligrosos, salen en libertad de inmediato, por los ajustes que han tenido las leyes de procesamiento criminal, imagínate lo que pasa con un adolescente. Hay chamacos muy peligrosos, que hemos detenido y terminan de inmediato en las calles. Ellos interpretan que no hay castigo, porque son menores”, dijo de forma anónima un oficial policial de Brooklyn.
Hay otro dato: Los asesinatos en los que se acusó a un joven, aumentaron de 10 en 2017, a 36 en 2023.
Un signo: los centros de detención
El informe revelado este mes por el Departamento de Investigación de la Ciudad de Nueva York (DOI), demuestra cómo los dos centros de detención juvenil de la Administración de Servicios para Niños de la Ciudad (ACS): el Centro Horizon en El Bronx y el Crossroads en Brooklyn, han registrado un aumento “dramático” de internos.
En abril de 2018, Horizon albergaba a 28 residentes, 10 de ellos mayores de 16 años y cuatro que tenían un cargo de asesinato. En mayo de 2023, esas cifras incrementaron a 115 residentes, 98 de ellos mayores de 16 años y 66 que tenían un cargo de asesinato.
En abril de 2018, Crossroads contaba 24 residentes, 16 de ellos que superaban los 16 años y tres que tenían un cargo de asesinato. En mayo de 2023, esos números crecieron a un total de 122 residentes, 87 de ellos mayores de 16 años y 68 que tenían un cargo de homicidio.
Debido a que la Ley Raise the Age, aprobada por la Legislatura en 2017, permite que los jóvenes permanezcan en centros juveniles, hasta que cumplan 21 años, las poblaciones de los centros incluyen a jóvenes de 18 a 20 años que han estado detenidos desde que tenían 16 o 17 años.
Jóvenes contra jóvenes
La Oficina de Estrategias de Control del Delito de NYPD, que analiza las tendencias en toda la ciudad, y desarrolla estrategias dirigidas a reducir el delito, muestra que la delincuencia juvenil ha sido más frecuente en el sur de Queens, las partes del norte de Brooklyn y gran parte de El Bronx.
El número de víctimas jóvenes, es decir de menores atacados por adolescentes, también aumentó drásticamente, subiendo un 42% en 2023, en contraste con 2017.
Portavoces de NYPD, insisten en que aunque la proporción de delitos cometidos por jóvenes y adolescentes en general, no pasa del 4%, se han encendido varias alarmas que hacen pensar que esta tendencia, podría ser la antesala de escenarios más violentos en el futuro.
“La mayor parte de lo que vemos, son delitos cometidos por jóvenes, contra jóvenes”, precisó a The New York Times, Michael LiPetri, jefe de estrategias contra el delito de NYPD.
¿Por qué esto sucede?
¿La razón? No hay un consenso, pero hay varias visiones. Y algunos elementos nuevos.
Para las fuerzas del orden de la Gran Manzana, y algunas agencias municipales que abordan este tema, hay una clara relación entre los cambios a la ley de fianzas y las normas que apuntaron a aumentar la edad, en que una persona puede ser responsable de un crimen, y el impulso que está tomando la delincuencia juvenil.
En un punto muy contrario a esta argumentación, las organizaciones que defienden estas legislaciones, relacionan esta tendencia a un asunto de desinversión y de fallas del alcance en los planes sociales, que previenen la incursión criminal de niños y jóvenes en los vecindarios más pobres. Además, lo atribuyen a la “sobrevigilancia” a las comunidades de color.
Hasta el año 2017, el sistema de justicia penal de Nueva York, trataba a muchos jóvenes acusados de delitos graves como adultos, pero la Legislatura Estatal cambió la forma en que se manejaban los casos de jóvenes de 16 y 17 años, aprobando una ley conocida como “Raise the Age” (Elevar la edad).
Esta ley desvió la mayoría de los casos de acusados de 16 y 17 años, incluyendo crímenes graves, de las cortes criminales a Tribunales de Familia, o a jueces con acceso a servicios sociales.
La raíz de este asunto, de acuerdo con oficiales de la policía consultados y del informe del DOI, es que se ha dificultado que los fiscales y los oficiales, proporcionen evidencia de delitos graves previos, que pueden haber pasado por el proceso secreto del Tribunal de Familia. Lo que muy a menudo, conduce a la liberación de jóvenes con antecedentes violentos.
En cuanto a la presencia de bandas de niños migrantes que están alojados en refugios, y que presuntamente han estado involucrados en acciones de raterismo, como el robo de efectivo, celulares, tarjetas de crédito en varios espacios urbanos, todavía no hay datos precisos que describan con precisión la magnitud de su acción. Pero sí hay una certeza en la Uniformada, que sí no se neutralizan, podría mutar a actividades más peligrosas, con el paso del tiempo.
“No estamos criminalizando a ningún grupo en específico, como muchas organizaciones nos acusan injustamente. Hay una realidad muy dura, que enfrentar: si no se cortan de raíz estas pequeñas células delictivas, que se ha observado alrededor de algunos albergues para recién llegados, estos niños y jóvenes, podrían estar tentados por peligrosas bandas, que los pondrían a su servicio, tomando en cuenta su gran vulnerabilidad”, destacó una fuente policial.
Se ha confirmado que en el caso específico de estos niños, muchos han actuado en complicidad con sus padres.
“No más centros de detención”
Para el Defensor del Pueblo, Jumaane Williams, la solución a este problema no son más centros de detención.
“Si bien la Ciudad planea construir un anexo en el Centro Juvenil Horizon, deberíamos centrarnos en descarcelar e invertir en programas que brinden entornos seguros y de apoyo: escuelas, programas extraescolares y de verano, programas de arte y empleo, atención médica física y mental”, estimó este funcionario, en una alocución en el Concejo Municipal, en donde se analizaban las leyes sobre más transparencia de datos sobre estas detenciones.
De acuerdo con un balance presentado por la Sociedad de Ayuda Legal (Legal Aid), ante la cámara municipal, siguen existiendo disparidades “raciales atroces y de larga data” en el sistema legal juvenil de la Gran Manzana, ya que los niños y adolescentes enviados a los tribunales, son casi exclusivamente negros o latinos. Y provienen de los vecindarios más marginados de la ciudad.
Según el Informe demográfico de detención de la Administración de Servicios para Niños (ACS) para el año fiscal 2023, el 64% de los jóvenes admitidos en detención segura se identificaron como negros, el 29% como hispanos. Estos dos grupos demográficos, representan el 93% de la población de detención de los centros juveniles.
“Se debe dar prioridad a los jóvenes de la ciudad de Nueva York, que corren el riesgo de transitar en el sistema judicial. Sabemos dónde viven estos jóvenes y debemos orientar los servicios hacia ellos. Se deben ampliar los programas de terapia familiar y los mensajeros creíbles contra la violencia. La respuesta no son más centros de detención”, sostuvo Legal Aid en un comunicado.
Detenciones que encienden alarmas
- A las estadísticas, se adicionan hechos recientes de alto perfil, los cuales encienden aún más este debate: en el invierno, un adolescente de 15 años, alojado en un albergue para migrantes, fue capturado luego de haber disparado a una turista brasileña, en medio de un intento de asalto a una tienda en Times Square.
- En el verano pasado, fue desmantelada una banda de adolescentes, incluso menores de 15 años, que se dedicaban a robos menores y asaltos en sitios turísticos como el Central Park.
- El pasado mes de agosto, oficiales capturaron a un niño de 11 años, involucrado supuestamente en arrebatones en el tren 7 del Subway.
- En el mes de septiembre, Jason Savino, asistente de los jefes de detectives del NYPD, confirmó a medios locales sobre la existencia de una banda de niños entre 8 y 11 años hospedados en refugios para inmigrantes, que actuaban en grupo para robar a transeúntes de esa área de Manhattan.
- El pasado 4 de octubre, dos chicos, de 12 y 13 años, fueron acusados de agredir a David A. Paterson, exgobernador de Nueva York, y a su hijastro mientras caminaban por el Upper East Side de Manhattan.