Café, el gran daño colateral de los aranceles de Trump a los consumidores estadounidenses
Estados Unidos importa más del 99 % de su café, y Brasil es su principal proveedor con un arancel en vigor del 50% a sus importaciones

Los estadounidenses aman el café, a pesar de que su precio se haya cuadruplicado en los últimos 40 años. Crédito: Shutterstock
Los estadounidenses aman efectivamente el café, al punto que son el mayor importador del mundo de esta bebida y están dispuestos a pagar lo que sea por una buena taza. Sin embargo, la guerra comercial emprendida por Donald Trump podría provocar un problema con su consumo, ya que su principal proveedor es Brasil y a partir de este miércoles entró en vigor un arancel del 50% que disparará su precio en EE.UU., hasta que no haya un nuevo acuerdo.
El problema con Brasil es mayor, ya que este arancel adicional de 40% impuesto se debe a una represalia por el juicio político emprendido contra el expresidente Jair Bolsonaro, acusado de organizar un golpe de estado contra su sucesor, Luiz Inacio Lula da Silva, al momento del cambio de posesión. Bolsonaro es simpatizante de Trump y el gobierno brasileño no está dispuesto a desestimar la acusación y exonerarlo. Esto provocó que se disparara el arancel original establecido a Brasil del 10%.
En el caso del café, se definió un plazo adicional sin arancel para el grano que se encuentra cargado en barcos antes del 7 de agosto y que llegue a EE.UU. antes del 5 de octubre.
¿Quién sirve el café que se bebe en las mesas estadounidenses?
De acuerdo con el Departamento de Agricultura (USDA, por sus siglas en inglés), las variedades favoritas de los estadounidenses son Arábica y Robusta y su abasto proviene principalmente de América Latina, con 80% del total.
Los principales proveedores de café a EE.UU. son Brasil, con el 35%, y Colombia con el 27%, pero también destacan otros países como Perú, Suiza, Canadá o Indonesia, con un volumen acumulado de $8,830 millones de dólares en importaciones de este grano, de acuerdo con el Observatorio de Complejidad Económica (OEC, por sus siglas en inglés), mientras que Brasil, Perú y Colombia fueron los países que más aumentaron sus ventas, con ganancias por $609 millones, $106 millones y $104 millones, respectivamente.
En el caso del café brasileño, con un arancel de este tamaño, podría hacerlo incosteable para los importadores en el mercado estadounidense. Sin embargo, alguien tendrá que proveerlo, desplazando la demanda en sus otros proveedores, principalmente, Colombia cuyo café también goza de gran prestigio y además su costo será más bajo, con un arancel generalizado del 10%, al momento.
México podría ser una segunda opción de interés, debido a su cercanía geográfica, aunque tiene impuesto un arancel del 25%, pero todavía es una cifra menor a la de Brasil. Aunque los consumidores todavía prefieren el café brasileño para sus mesas.
Colombia ha tomado la iniciativa inmediatamente para ocupar el hueco que abrirá la carencia del café brasileño: la Federación Nacional de Cafeteros colombianos informó que la producción local alcanzó los 1.37 millones de sacos en julio, la cifra más alta para dicho mes en una década.
El problema es que Brasil produce hasta 40 millones de sacos anuales, mientras que Colombia, como mucho no excede los 15 millones.
¿Qué planea EE.UU. si se queda sin café?
El problema de fondo es que EE.UU. no tiene condiciones climáticas para producir café. Casos como este obligarían al gobierno estadounidense a buscar maneras elegantes de ceder en su agresiva política arancelaria, incluyendo temas delicados como el café brasileño.
Por ello, el Departamento de Agricultura dejó entrever que los productos agrícolas que no se pueden elaborar en suelo americano quedarían exentos de aranceles, porque simplemente EE.UU. no tiene manera de reemplazar los 8 millones de sacos que le exporta Brasil. Esto, aunado al aumento de precio para el consumidor final que provocarán los aranceles.
Mientras tanto, los importadores estadounidenses se dedicaron a llenar sus bodegas de grano como una manera de hacer frente a la guerra comercial, aunque solo será una medida temporal para evitar la escalada de precios.
El amor de los estadounidenses por el café
Debido a su importancia económica, la industria del café en Estados Unidos podría marcar cuál será la determinación del gobierno estadounidense respecto a los aranceles finales al mundo: Los adultos estadounidenses consumen 516 millones de tazas de café al día, sin importar que los precios de la bebida café casi se han casi duplicado en los últimos cinco años. De hecho, El valor de las importaciones se ha cuadruplicado desde principios de los años 90.
De acuerdo con la Asociación Nacional del Café de EE.UU., Estados Unidos es el mayor importador de café del mundo, 66% de la población nacional bebe café todos los días, más que cualquier otra bebida, incluso el agua embotellada, con un promedio de tres tazas diarias.
En 2024, las importaciones de café alcanzaron casi 1.5 millones de toneladas métricas con un valor cercano a $9,000 millones de dólares, de los cuales Brasil abasteció más de 450,000 toneladas métricas, con un 30.7% del volumen total.
Colombia aporta el 18.3% del total, Vietnam es el tercer exportador más importante de EE.UU. (6.6%), luego vienen Honduras (5.8%) y Guatemala (5.4%) y detrás aparecen Perú (4.8%), México (4.3%) y Canadá con el 4.0%.
El valor de las importaciones de café a EE.UU. para este año es de $90,970 millones de dólares y se estima que para 2034 será de $150,880 millones. Mientras que los consumidores en el país destinan más de $300 millones al día en café y productos relacionados, según el informe de impacto 2023 de la Asociación Nacional del Café de EE.UU.
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