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¿Deberías poner tu casa en un fideicomiso o sería un error?

Colocar tu casa en un fideicomiso puede evitar sucesión y conflictos, pero también traer riesgos fiscales y legales si no se hace correctamente

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Lo más recomendable es consultar a un especialista en planificación patrimonial antes de tomar una decisión.  Crédito: William Potter | Shutterstock

Para muchos jubilados, la vivienda familiar es su activo más valioso. Decidir qué hacer con ella forma parte de la planificación patrimonial, y una de las opciones más comunes es colocarla en un fideicomiso.

Aunque puede ofrecer ventajas como proteger el inmueble y simplificar la herencia, en 2025 las nuevas reglas fiscales y legales hacen que la decisión no sea tan sencilla.

Evitar la sucesión y retrasos legales

Una de las principales razones para recurrir a un fideicomiso es eludir el proceso de sucesión.

Este trámite judicial puede tardar meses y generar costos legales elevados. Con un fideicomiso bien estructurado, la transferencia del inmueble es directa y privada, lo que reduce tanto el tiempo como la tensión para los herederos.

Menos disputas familiares

Otra ventaja es la claridad en la herencia. Los testamentos pueden ser cuestionados, pero un fideicomiso es más difícil de impugnar.

Al dejar especificado quién recibe la propiedad y bajo qué condiciones, se disminuye el riesgo de conflictos, algo especialmente útil en familias mixtas o con varios herederos.

Las reglas de Medicaid y el cuidado a largo plazo

Algunos adultos mayores piensan que poner la casa en un fideicomiso la protege frente a los costos de cuidado médico a largo plazo.

Sin embargo, Medicaid tiene normas estrictas que consideran los bienes dentro de un periodo de revisión, y no todos los fideicomisos ofrecen esta protección.

Un error en la estructura podría dejar la vivienda expuesta e incluso descalificar al solicitante de ciertos beneficios.

Consecuencias fiscales inesperadas

No todos los fideicomisos implican menos impuestos. En ciertos casos, los herederos podrían perder la ventaja del ajuste en la base fiscal, lo que se traduce en mayores impuestos sobre ganancias de capital al vender la propiedad.

Los fideicomisos revocables suelen mantener los beneficios fiscales, pero los irrevocables no siempre lo hacen, lo que convierte la asesoría profesional en algo imprescindible.

Flexibilidad frente a control

Al transferir una casa a un fideicomiso, el nivel de control depende de si es revocable o irrevocable. Los primeros permiten hacer cambios, mientras que los segundos no.

Esto significa que, aunque se logre mayor protección, se puede perder la capacidad de modificar el plan si cambian las circunstancias familiares o financieras.

Una decisión que depende del contexto personal

No existe una respuesta única. Para algunos, el fideicomiso es una herramienta eficaz para evitar la sucesión, reducir conflictos y garantizar que la herencia llegue a los destinatarios deseados.

Para otros, los riesgos fiscales o la complejidad legal pueden hacerlo poco conveniente.

En 2025, lo recomendable es consultar a un especialista en planificación patrimonial antes de tomar una decisión que afectará no solo a la persona, sino también al futuro de sus seres queridos.

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