Ni pesebre, ni árbol de Navidad: esta es la nueva tendencia en diciembre
Las tendencias actuales invitan a los amantes de esta temporada a reinventarse con las decoraciones navideñas
La tradición no se ha eliminado, se ha reinventado. Crédito: amazon
Durante décadas, armar el árbol de Navidad y colocar el pesebre en su base fue un ritual casi inalterable en muchos hogares. No importaban los metros cuadrados ni el estilo decorativo: siempre había un espacio destinado a la escena del nacimiento, como parte central de las celebraciones.
Esa costumbre, sin embargo, comenzó a transformarse de manera silenciosa en los últimos años y terminó de consolidarse para la Navidad 2025. Especialistas en tendencias coinciden en que no se trata de eliminar el pesebre, sino de repensar su ubicación y su función estética.
El cambio está ligado a una evolución en la decoración navideña. El pesebre dejó de ser solo un elemento tradicional para convertirse en una pieza más cuidada, artesanal y simbólica. En ese contexto, mantenerlo debajo del árbol ya no resulta atractivo ni funcional para muchos hogares.
Los árboles actuales, cargados de luces LED, cintas, flores artificiales y adornos metalizados, concentran toda la atención visual. Sumar un pesebre tradicional en la base suele generar saturación, rompiendo la armonía cromática que hoy buscan las propuestas decorativas más actuales.
A esto se suma la influencia del minimalismo, especialmente en departamentos pequeños. La tendencia prioriza menos objetos, materiales livianos y tonos suaves, lo que empuja a reducir la cantidad de elementos concentrados en un solo punto del ambiente.

El pesebre se independiza y gana protagonismo propio
La principal novedad de esta Navidad es separar completamente el pesebre del árbol y asignarle un espacio propio. Puede ubicarse sobre una mesa lateral, una repisa flotante, una cómoda o incluso en un rincón temático diseñado exclusivamente para la escena.
Lejos de perder relevancia, el pesebre gana protagonismo al exhibirse como una pieza central. Muchas familias lo presentan sobre bandejas de madera, muebles blancos o superficies neutras, acompañado de iluminación cálida y materiales orgánicos como cerámica o cemento pulido.
También crece la popularidad del llamado “pesebre contemporáneo”. Son versiones simplificadas, con pocas figuras y diseños geométricos o artesanales, que funcionan mejor en superficies despejadas. En 2025, predominan los tonos beige, gris, blanco y maderas naturales.

La practicidad es otro factor clave. En hogares con niños o mascotas, el pesebre ubicado bajo el árbol suele desordenarse o romperse con facilidad. Colocarlo en un mueble elevado reduce riesgos y ayuda a conservar las piezas en mejor estado.
Las redes sociales impulsaron esta transformación. En TikTok se volvieron virales los “pesebres de estantería”, mientras que Instagram popularizó composiciones monocromáticas alineadas con estilos nórdicos. Ambas plataformas refuerzan la idea de un pesebre independiente y curado.
Las tiendas acompañan el cambio. Cadenas como HomeGoods, Target, Walmart y Amazon lanzaron líneas completas de pesebres diseñados para ubicarse fuera del árbol. En los catálogos de 2025, casi no aparecen escenas tradicionales bajo el pino.
La tendencia no elimina la tradición navideña, sino que la adapta. El pesebre conserva su valor espiritual, pero se integra a hogares más modernos y funcionales. Para muchos, darle un espacio propio no significa relegarlo, sino destacarlo aún más.