En la Navidad de la Gran Manzana también suenan las campanas de la solidaridad con los más pobres
Desde hace 145 años los soldados de rojo de Salvation Army forman parte de la escena navideña de la Gran Manzana
El pastor evangélico chileno, Samuel Alarcón, de la congregación Ejército de Salvación comanda en estas Fiestas jornadas de recolección en la Quinta Avenida. Crédito: Fernando Martínez | Impremedia
“Las campanas de los voluntarios de The Salvation Army (El Ejército de la Salvación) en la Quinta Avenida de Nueva York no son solo un sonido, son una de las principales melodías que simbolizan la Navidad en esta ciudad”, afirma con convicción el pastor evangélico chileno Samuel Alarcón, líder de esta congregación que ha mantenido una presencia firme y constante en la Gran Manzana durante 145 años. El testimonio de este religioso y trompetista subraya la profunda conexión entre esta organización relacionada con el espíritu festivo neoyorquino.
Y es que precisamente por estas campañas de recaudación, caminar por la Quinta Avenida, la realidad de esta ciudad se presenta con una dualidad sorprendente.
Más allá de la opulencia sin límites y el deslumbrante derroche que proyectan las vitrinas de espacios icónicos, que son en sí mismas obras de arte y un imán para turistas de todo el mundo, existe una realidad menos visible pero igualmente crucial. Una realidad que la presencia de The Salvation Army se encarga de recordar anualmente.
Detrás del lujo extremo y las extravagantes muestras de riqueza, operan incansablemente decenas de “soldados” vestidos de rojo. Este apodo no es casual; refleja su disciplina en la misión de servicio. Este personal que integran una estructura cuasi-militar, están dedicados a ofrecer ayuda a los más pobres y vulnerables de la metrópolis.
Lejos del brillo efímero de las tiendas de diseñador, esta reconocida organización de caridad opera como una fuerza de voluntarios, a quienes metafóricamente se les llama “soldados” debido a su estructura organizada y su batalla contra la pobreza y la desesperanza.

Cadena de solidaridad
Su presencia cobra relevancia durante la temporada festiva, un momento de contraste entre la celebración y la necesidad. Es entonces cuando sus emblemáticas campañas de recaudación de fondos se activan con gran visibilidad y fuerza, haciendo sonar sus campanas y villancicos para recordar que en estos tiempos no todos celebran en las mismas condiciones.
“Cada centavo que cae en estos recipientes no es solo una moneda, es un eslabón directo en una cadena de solidaridad. Va dirigido a dar alegría a niños muy pobres con un juguete que de otra manera no recibirían, o a proporcionar un plato de comida caliente a personas hambrientas a través de los diferentes y extensos programas que manejamos a lo largo del año”, explica el pastor Alarcón.
“Trabajamos incansablemente los 365 días, pero es en Navidad donde nuestras campanadas y la música navideña que las acompaña cobran una resonancia especial, captando sin duda la atención y la generosidad de millones de neoyorquinos. Este es un espacio hermoso, pero también una vía que muestra la sensibilidad de una ciudad que nunca duerme, pero tampoco deja de ayudar a los más desvalidos”, agregó el religioso.
Utilizando sus tradicionales ollas rojas y el sonido inconfundible de las campanillas, estos “soldados” se ubican estratégicamente en las zonas más concurridas, incluyendo los alrededores de esta lujosa vía en la Gran Manzana, aunque también tienen campañas en varios estados del país.
Su objetivo es absolutamente claro: recoger las donaciones del público para financiar una amplia gama de programas sociales esenciales.
Estos fondos se destinan directamente a apoyar a los neoyorquinos más pobres, cubriendo necesidades básicas como alimentos, refugio de emergencia, juguetes: Asegurando que los niños de familias de bajos recursos puedan experimentar la alegría de la Navidad, clases de música y otras habilidades para niños de 7 a 15 años y asistencia básica.
De esta manera, The Salvation Army se erige como un poderoso contraste frente a la exuberancia desmedida de la Quinta Avenida.
Tal como señala el pastor Alarcón, su presencia es un recordatorio a una de las metrópolis más ricas del mundo de que la verdadera y perdurable riqueza de esta ciudad, no reside solo en sus rascacielos o sus marcas de lujo, sino en la solidaridad, la compasión y el esfuerzo constante por aliviar la pobreza en uno de los centros financieros y culturales más importantes del planeta.

Desde el siglo XIX
La labor de El Ejército de Salvación se basa en una larga y consolidada trayectoria de prestación de servicios esenciales a adultos en el área del Gran Nueva York. Su historia en la ciudad data de finales del siglo XIX, consolidando su compromiso con los más necesitados.
Un hito fundamental ocurrió en 1891, cuando la organización religiosa abrió su primer centro de alimentación y refugio para hombres en el histórico barrio de Greenwich Village.
Casi simultáneamente, se puso en marcha un refugio de tamaño similar y de vital importancia para mujeres, conocido como The Daybreak, ubicado en el Bowery, una zona que en esa época presentaba altos índices de pobreza.
A partir de estas dos instalaciones, los programas para adultos de El Ejército han experimentado un crecimiento significativo y una evolución constante. Esta expansión ha sido impulsada por la necesidad de responder a necesidades cambiantes de la población vulnerable en más de sesenta ubicaciones distribuidas estratégicamente en el área metropolitana de Nueva York.
Datos de solidaridad:
- 10.7 millones de comidas sirve en promedio al año Salvation Army en el área tri estatal de Nueva York.
- 38 centros de servicios locales tiene este ejército en NYC.
- 4,000 voluntarios adultos afiliados.