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Trump propone un tope del 10% a las tasas de interés que cobran las tarjetas de crédito

La medida busca ayudar a los deudores a aliviar sus deudas y beneficiar a comunidades trabajadoras en EE.UU.

La propuesta de Trump busca aliviar la presión inflacionaria sobre los hogares estadounidenses.

La propuesta de Trump busca aliviar la presión inflacionaria sobre los hogares estadounidenses. Crédito: Shutterstock

En una maniobra económica de alto impacto que busca reconfigurar el mercado de consumo en los Estados Unidos, el presidente Donald Trump propuso este viernes la implementación de un tope federal del 10% a las tasas de interés que cobran las tarjetas de crédito.

Según informes de la agencia Reuters, esta medida, proyectada para tener una duración inicial de un año, tiene como objetivo declarado aliviar la presión inflacionaria sobre los hogares estadounidenses, especialmente aquellos pertenecientes a la clase trabajadora y comunidades inmigrantes.

La propuesta surge en un contexto donde las tasas de interés promedio en el sector de tarjetas de crédito han alcanzado niveles históricos, superando en muchos casos el 25% anual. Para la población latina en EE.UU., que estadísticamente utiliza estos instrumentos financieros como una red de seguridad ante emergencias o para el financiamiento de pequeñas empresas familiares, el impacto podría ser determinante para la solvencia económica a corto plazo.

Contexto y fundamentos de la medida

La administración federal argumenta que los márgenes de beneficio de las instituciones financieras han crecido de manera desproporcionada en comparación con el crecimiento salarial de los ciudadanos. Al fijar un techo del 10%, el gobierno federal busca forzar una reestructuración de la deuda de consumo.

Desde una perspectiva estrictamente financiera, una deuda de $5,000 dólares bajo una tasa del 24% genera aproximadamente $1,200 dólares en intereses anuales. Bajo la propuesta de Trump, ese cargo se reduciría a $500 dólares, liberando flujo de caja directamente en el presupuesto de las familias para atender necesidades básicas como vivienda, salud y educación.

Implicaciones para el sector bancario y el crédito

No obstante, la iniciativa ha generado un rechazo inmediato por parte de las instituciones financieras. Wall Street y las asociaciones bancarias advierten que un límite artificial a las tasas de interés podría tener efectos secundarios contraproducentes:

  1. Restricción del crédito: Los bancos podrían elevar significativamente los requisitos estándares para aprobar nuevas líneas de crédito. Los sectores de la población con puntajes crediticios medios o bajos (comúnmente afectados por la falta de historial crediticio extenso, como ocurre con muchos inmigrantes recientes) podrían quedar excluidos del sistema financiero formal.
  2. Aumento de tarifas alternativas: Ante la pérdida de ingresos por intereses, es probable que las entidades bancarias incrementen las cuotas anuales, los cargos por pagos atrasados o las tarifas de mantenimiento de cuenta.
  3. Reducción de beneficios: Programas de recompensas, cashback y seguros asociados a las tarjetas de crédito podrían verse reducidos o eliminados para compensar la caída en la rentabilidad de las carteras.

Desafíos legislativos y el camino al Congreso

Para que esta propuesta se convierta en una realidad operativa el 20 de enero de 2026, fecha sugerida por la Casa Blanca, debe superar el escrutinio del Congreso. Aunque el presidente cuenta con facultades ejecutivas en ciertas áreas, una modificación de tal magnitud en la regulación de la usura bancaria requiere, en la mayoría de las interpretaciones legales, de una legislación federal aprobada por ambas cámaras.

El debate político se anticipa intenso. Mientras algunos sectores ven en esto una medida “populista” necesaria para reactivar el consumo interno, otros la consideran una intervención excesiva en el libre mercado que podría desestabilizar el sistema bancario comercial.

Recomendaciones para el consumidor latino

Dada la incertidumbre sobre la aprobación final de esta ley, los expertos financieros recomiendan a la comunidad hispana mantener una postura de cautela y preparación:

  • Priorizar el pago de capital: Si la medida entra en vigor, será el momento óptimo para realizar pagos extraordinarios al capital de la deuda, aprovechando que el interés no consumirá la mayor parte del abono mensual.
  • Vigilar el score crediticio: Independientemente del tope de interés, mantener un puntaje alto será la única garantía para conservar el acceso al crédito si los bancos deciden cerrar sus criterios de aprobación.
  • Evitar nuevas deudas: No se recomienda incrementar el gasto bajo la suposición de que el interés bajará; la planificación financiera debe basarse en las tasas actuales hasta que la ley sea ratificada.

La propuesta de un tope del 10% representa una de las intervenciones gubernamentales más agresivas en la historia moderna del crédito al consumo en los Estados Unidos. Su éxito o fracaso no solo definirá el panorama económico de 2026, sino que también pondrá a prueba la relación entre la Casa Blanca y el sistema financiero global.

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