Nuevas reglas en la venta de alcohol transformarán la vida nocturna en Nueva York
La modificaciones a ciertas leyes permiten compras flexibles, licencias para experiencias recreativas y apoyo a marcas locales
Tanto consumidores como locatarios en NY se verán beneficiados ante estas modificaciones a la ley. Crédito: Shutterstock
La industria de la hospitalidad en Nueva York está a punto de vivir una de sus transformaciones más importantes en décadas. La Autoridad Estatal de Licores (State Liquor Authority, SLA, por sus siglas en inglés) anunció una serie de cambios regulatorios que buscan actualizar leyes heredadas de la era de la Prohibición y adaptarlas a la manera en que hoy los neoyorquinos socializan, consumen bebidas alcohólicas y disfrutan del entretenimiento.
Las reformas prometen más flexibilidad para bares, restaurantes, licorerías, productores y nuevos conceptos de ocio, sin dejar de lado los controles de seguridad y responsabilidad.
Entre las modificaciones más relevantes están reglas más claras para los llamados negocios recreativos orientados a adultos, como bares con lanzamiento de hachas, pistas de mini-golf o salas de juegos interactivos; un nuevo esquema que permitirá a bares y restaurantes comprar cantidades limitadas de alcohol directamente a tiendas minoristas; y la creación de una licencia especial para apoyar a marcas independientes que quieren producir sus bebidas en el estado.
Para muchos empresarios, estas medidas representan el fin de una larga incertidumbre. Durante años, locales que combinan bebidas alcohólicas con actividades recreativas operaron bajo interpretaciones ambiguas de la ley. Ahora, la SLA estableció que estos espacios pueden obtener licencias de consumo en el lugar siempre que cumplan requisitos estrictos, como separación clara entre áreas de juego y de bar, control de acceso y protocolos de seguridad.
Un ejemplo de este tipo de negocio es The Yard Sports Bar and Hatchet House, ubicado en el centro de Albany. Su presidente, Justin Gaines, explicó que su establecimiento funciona como bar, centro de lanzamiento de hachas y espacio para eventos privados, todo bajo un mismo techo. “Tenemos el bar, tenemos el tiro de hacha y tenemos eventos privados. Es un solo negocio con 3 fuentes de ingresos distinta”, señaló en declaraciones recogidas por Spectrum News NY1.
Para Gaines, la nueva guía de la Autoridad de Licores es un alivio. “Durante mucho tiempo nos dijeron que venían cambios, pero no había nada concreto. Ahora finalmente los vemos en papel y eso nos da certeza para operar y crecer. Es un paso real hacia la modernización de las leyes del alcohol en Nueva York”, afirmó.

Más flexibilidad para bares y restaurantes en la compra de alcohol
Otro de los cambios que más impacto tendrá en la operación diaria de bares y restaurantes entrará en vigor en marzo. A partir de entonces, estos negocios podrán comprar hasta 6 botellas de vino o licor por semana directamente en licorerías minoristas. Las tiendas, por su parte, también tendrán un límite equivalente de venta a cada local con licencia para consumo en el lugar. Ambos deberán llevar registros detallados de cada transacción, que podrán ser revisados por la autoridad.
Hasta ahora, los bares estaban obligados a comprar casi todo su inventario a través de distribuidores mayoristas, lo que implicaba, en muchos casos, adquirir cajas completas o pagar cargos adicionales por comprar cantidades pequeñas. Gaines, que además es dueño de Hoosac Package Store, una licorería, considera que el nuevo sistema será beneficioso para ambos lados. “Muchas veces no necesitas una caja completa de un producto, pero los distribuidores te cobran tarifas por abrirla. Esos costos se acumulan rápido. Poder comprar unas cuantas botellas en una tienda nos permitirá evitar quedarnos sin productos populares y, al mismo tiempo, ayudará a mover inventario que se vende más lento”, explicó.
La Autoridad Estatal de Licores también presentó una nueva licencia para propietarios de marcas, diseñada para emprendedores y pequeñas empresas que quieren lanzar sus propias bebidas alcohólicas sin tener que construir una planta de producción. Con esta figura, las marcas podrán asociarse con fabricantes ya establecidos en Nueva York para producir legalmente sus licores, cervezas o vinos, sin los complejos esquemas de propiedad que antes eran necesarios.
Esta medida busca fortalecer el ecosistema local de bebidas artesanales y fomentar la innovación. En los últimos años, Nueva York se ha convertido en un referente para destilerías, cervecerías y bodegas pequeñas, pero muchos proyectos se quedaban en el camino por las barreras regulatorias y los altos costos de entrada.
Otros cambios incluyen la creación de una nueva categoría de licencia para clubes privados con fines de lucro y comedores corporativos, lo que reconoce la evolución de los espacios de negocios y networking en el estado. También se relajarán ciertas reglas de construcción y operación para mayoristas que comparten un mismo edificio o instalaciones, facilitando la logística y reduciendo costos.
La presidenta y comisionada de la SLA, Lily Fan, aseguró que el objetivo de todas estas reformas es que los operadores responsables puedan enfocarse en hacer crecer sus negocios. “Todo el equipo de la Autoridad Estatal de Licores trabaja constantemente para que las cosas sean más fáciles y rápidas para ellos. Su tiempo debería dedicarse a llenar sus locales, crear empleos en la comunidad y ofrecer experiencias al consumidor”, dijo.
Fan subrayó que modernizar no significa relajar los estándares. “Dar espacio a la creatividad y a nuevos modelos de negocio no es lo mismo que comprometer nuestros principios. Seguimos promoviendo la moderación, la seguridad y el cumplimiento de la ley”, afirmó.
Con estas reformas, Nueva York reconoce que la forma en que la gente bebe y se reúne ha cambiado radicalmente desde que muchas de sus leyes fueron escritas hace casi un siglo. La combinación de bares, experiencias interactivas y marcas independientes refleja una economía más diversa y creativa, especialmente en ciudades como Nueva York, donde la competencia y la innovación van de la mano.
La Autoridad Estatal de Licores adelantó que seguirá revisando normas antiguas para adaptarlas a las nuevas realidades del mercado. Para la industria, esto abre la puerta a un crecimiento más dinámico, con reglas claras que permiten invertir, innovar y operar con mayor seguridad jurídica.
Para los consumidores neoyorquinos, los cambios podrían traducirse en una oferta más variada de experiencias, desde bares con actividades únicas hasta nuevas marcas de bebidas creadas y producidas en el estado. Y para los negocios, significa una oportunidad de competir en un entorno más flexible, pero con la misma prioridad en la seguridad pública que ha definido históricamente a Nueva York.
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