Las peores ciudades para el cabello en el estado Nueva York y EE.UU., según estudio
Un análisis basado en clima, radiación solar, viento y dureza del agua revela cómo el entorno puede afectar la salud capilar
Las condiciones climatológicas, el agua y otros factores dañan el cabello. Crédito: Shutterstock
Vivir en determinadas zonas de Nueva York puede tener un impacto directo en la salud del cabello, más allá de la genética o de los productos que se utilicen a diario. Así lo revela un estudio reciente realizado por el cirujano especialista en trasplante capilar Dr. Serkan Terziler, quien analizó cuáles son las ciudades más perjudiciales para el cabello en todo Estados Unidos dentro del estado de Nueva York.
La investigación evaluó a las 10 ciudades y lugares designados por el censo de los EE.UU. (CDPs, por sus siglas en inglés) más pobladas de Nueva York, tomando en cuenta 5 factores ambientales clave que influyen en la salud y manejabilidad del cabello: humedad, radiación ultravioleta, horas de sol, velocidad del viento y dureza del agua. Con base en estos indicadores, cada ubicación recibió un índice de daño capilar, en una escala de 0 a 100, donde una puntuación más alta representa un entorno más agresivo para el cabello.
Rochester encabeza la lista de las ciudades de NY más dañinas para la salud capilar
De acuerdo con el estudio, Rochester ocupa el primer lugar como la ciudad más dañina para el cabello en Nueva York, con un índice de 53.43. La combinación de alta humedad promedio diaria (74.82%), vientos más fuertes que en otras ciudades (9.40 millas por hora) y agua dura con 100 partes por millón (PPM) crea un entorno especialmente desafiante para mantener el cabello sano.
La ciudad también registra una exposición solar diaria de 13.62 MJ/m² y cerca de 7.82 horas de sol, factores que, aunque moderados en comparación con otras zonas, contribuyen al desgaste de la fibra capilar cuando se suman a la humedad y al viento.
En segundo lugar se ubica Staten Island, con un índice de 50.58. Aunque presenta una humedad más baja que Rochester, su nivel de radiación solar (15.17 MJ/m²) y horas de sol diarias (9.09) incrementan el riesgo de daño capilar por exposición prolongada al sol. Además, la dureza del agua alcanza los 99 PPM, lo que favorece la acumulación de minerales en el cuero cabelludo.
Nueva York (NYC) y Brooklyn comparten el tercer puesto, ambas con un índice de 48.80. Estas zonas registran 66.67% de humedad, 15.32 MJ/m² de radiación solar y más de nueve horas diarias de sol, condiciones que pueden debilitar la estructura del cabello, aumentar el frizz y provocar resequedad si no se toman medidas preventivas.
Las ciudades del norte y el impacto de la humedad y el agua dura
El estudio también destaca a varias ciudades del norte del estado. Buffalo ocupa el cuarto lugar con un índice de 48.71, impulsado por su alta humedad (74.31%) y una dureza del agua de 118 PPM, una de las más elevadas del ranking.
Syracuse, en el quinto puesto, presenta la mayor humedad promedio del análisis (75.56%) y agua extremadamente dura, con 120 PPM, lo que la convierte en una de las zonas más complicadas para mantener el cabello hidratado y resistente.
Otras áreas incluidas en el listado son Queens, el Bronx, Albany y Manhattan. Esta última resulta la menos dañina dentro del top ten, con un índice de 41.93, en gran parte gracias a su agua considerablemente más blanda, de solo 27 PPM, lo que reduce la acumulación de minerales en el cabello.

Hawaii domina los primeros lugares del ranking a nivel nacional
De acuerdo con los resultados, East Honolulu, Hawaii, ocupa el primer lugar a nivel nacional como el entorno más dañino para el cabello, con un índice de 79.98. La zona presenta una humedad promedio de 77.85%, una radiación solar muy elevada de 22.13 MJ/m² y casi 11 horas diarias de sol, factores que favorecen el debilitamiento de la estructura capilar. A esto se suma una velocidad promedio del viento de 14.57 millas por hora, una de las más altas del ranking.
Otras ciudades de Hawaii también figuran entre las primeras posiciones. Honolulu ocupa el tercer lugar, con un índice de 70.61, mientras que Kailua y Kaneohe se ubican en cuarto y sexto lugar, respectivamente. En todos estos casos, la combinación de alta humedad constante, intensa radiación UV y largas horas de exposición solar crea un entorno particularmente exigente para el cabello, incluso cuando la dureza del agua es relativamente baja.
El sur de EE.UU., otro foco de riesgo capilar
El ranking muestra una fuerte presencia de ciudades del sur del país. Corpus Christi, Texas, se posiciona en el segundo lugar nacional con un índice de 75.5, impulsado por una humedad de 76.56% y una dureza del agua de 227 partes por millón (PPM), un nivel elevado que favorece la acumulación de minerales en el cabello.
New Orleans, Louisiana, aparece en el quinto puesto con un índice de 70.31, mientras que Lafayette, en el mismo estado, ocupa el séptimo lugar. En estas ciudades, la alta humedad, combinada con agua muy dura (hasta 382 PPM en Lafayette), representa un desafío constante para mantener el cabello hidratado y resistente al quiebre.
En la costa del Golfo también destacan Gulfport, Mississippi, en el décimo lugar, y varias ciudades de Florida como Bonita Springs y Cape Coral, que se ubican dentro del top 15. En estos casos, la mezcla de clima húmedo, intensa radiación solar y agua dura acelera el deterioro de la fibra capilar.
Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es la presencia de ciudades de Nuevo México dentro del top 15, a pesar de tener niveles de humedad considerablemente más bajos. Hobbs, Roswell y Carlsbad aparecen entre los lugares más dañinos para el cabello debido principalmente a su altísima dureza del agua, que alcanza hasta 410 PPM en Roswell.
Aunque el aire seco reduce el frizz asociado a la humedad, el uso constante de agua extremadamente dura puede resecar el cuero cabelludo, debilitar el cabello y aumentar su fragilidad, especialmente cuando se combina con altos niveles de radiación solar y viento.
Por qué estos factores afectan el cabello
Los especialistas explican que cada uno de los factores analizados tiene un impacto específico. La humedad elevada provoca que el cabello absorba agua del ambiente, hinchando la fibra y levantando la cutícula, lo que genera frizz y quiebre. La radiación UV y las largas horas de sol dañan las proteínas del cabello y aceleran la pérdida de color y elasticidad.
El viento incrementa la fricción y los enredos, favoreciendo la rotura, mientras que el agua dura deja residuos minerales que se acumulan con el tiempo, haciendo que el cabello se sienta áspero, opaco y más difícil de manejar.
Cómo reducir el daño según el entorno
Aunque el ranking revela qué lugares son más agresivos para la salud capilar, los expertos coinciden en que el daño no es inevitable. Adaptar la rutina de cuidado al entorno es clave. En climas húmedos y soleados, se recomienda usar productos ligeros que sellen la cutícula, protección UV para el cabello y limitar la exposición directa al sol.
En zonas con viento frecuente, optar por peinados protectores ayuda a reducir la fricción. Para quienes viven en áreas con agua dura, el uso de shampoos quelantes, filtros de ducha y tratamientos de hidratación profunda puede marcar una diferencia significativa.
“El estudio demuestra que el lugar donde vives influye directamente en la salud de tu cabello”, concluyó el Dr. Terziler. “Por eso, las rutinas de cuidado capilar deben adaptarse siempre al entorno”.
Sigue leyendo:
* 4 mitos sobre el cuidado del cabello que debes dejar atrás
* Nueva York es el estado donde la pérdida de cabello genera más estrés
* ¿Cada cuánto debes cambiar tu cepillo de cabello y por qué es importante?