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Nuevo impuesto hará más caro enviar dinero fuera de EE.UU.

Desde 2026, enviar dinero al extranjero en efectivo o giro postal tendrá un impuesto federal del 1%, lo que encarecerá las remesas para millones

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El nuevo impuesto llega en un momento en que muchos hogares estadounidenses continúan presionados por la inflación.  Crédito: Lanevskyi | Shutterstock

Enviar dinero a familiares en el extranjero es una práctica cotidiana para millones de personas en Estados Unidos, especialmente entre comunidades migrantes. Sin embargo, a partir de 2026, esa ayuda económica comenzará a costar más debido a un nuevo impuesto federal incluido en una reciente ley fiscal.

Dentro del amplio paquete de impuestos y políticas firmado por el presidente Donald Trump el 4 de julio, se incorporó un nuevo impuesto federal a las remesas internacionales.

La medida establece que, a partir del 1 de enero, se aplicará un gravamen del 1% a ciertos envíos de dinero fuera del país, una decisión poco común dentro de una legislación impulsada por republicanos que, en general, priorizó recortes fiscales.

Aunque el porcentaje final es menor al que se discutió inicialmente –legisladores llegaron a considerar una tasa de hasta 5% antes de reducirla–, críticos advierten que el impacto recaerá principalmente en familias trabajadoras que ya enfrentan altos costos de vida.

De acuerdo con Politico, el nuevo impuesto podría generar casi $10,000 millones anuales para el Departamento del Tesoro una vez que esté plenamente en vigor.

Cómo funcionará el impuesto a las remesas

La nueva disposición no afecta todos los métodos de envío de dinero al extranjero. Según lo establecido en la ley, el impuesto del 1% solo se aplicará a remesas realizadas en efectivo, cheques o giros postales.

Esto incluye servicios tradicionales de transferencia como Western Union.

En contraste, los envíos realizados mediante tarjetas de crédito, tarjetas de débito, tarjetas prepagadas o plataformas digitales quedan exentos del impuesto federal.

Por ejemplo, una persona que envíe $5,000 al extranjero utilizando un giro postal deberá pagar $50 adicionales en impuestos federales.

Aunque la cifra puede parecer pequeña, el costo se vuelve significativo para quienes envían dinero de manera frecuente.

No obstante, especialistas señalan que los métodos digitales o con tarjeta –aunque no están sujetos al nuevo impuesto– suelen tener comisiones propias o tipos de cambio menos favorables, por lo que la alternativa ‘libre de impuesto’ no siempre resulta la más barata.

Por qué este impuesto genera preocupación

Las remesas representan una fuente clave de ingresos para millones de familias fuera de Estados Unidos y un componente importante de la economía global.

En 2022, los inmigrantes que viven en EE.UU. enviaron $79,000 millones a sus países de origen, de acuerdo con datos de la Organización Internacional para las Migraciones.

Desde hace décadas, Estados Unidos se mantiene como el principal país emisor de remesas en el mundo.

Ese dinero suele destinarse a gastos esenciales como vivienda, alimentos, educación y atención médica.

Por ello, expertos advierten que cualquier encarecimiento puede tener efectos directos en la estabilidad económica de los hogares que dependen de estos envíos.

El nuevo impuesto llega, además, en un momento en que muchos hogares estadounidenses continúan presionados por la inflación.

Aunque los precios ya no crecen al ritmo máximo registrado en años recientes, los costos de vivienda, alimentos y crédito siguen siendo elevados.

El Overseas Development Institute, un centro internacional de análisis de políticas públicas, ha advertido que gravar las remesas puede resultar contraproducente, ya que reduce una de las herramientas más efectivas para combatir la pobreza asociada a la migración y debilita la seguridad financiera de las familias receptoras.

El debate político detrás de la medida

Defensores del impuesto han justificado la medida con un discurso enfocado en la inmigración indocumentada.

En un comunicado para promover la legislación, el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes afirmó: “Los inmigrantes indocumentados ahora pagarán impuestos sobre las remesas enviadas a países extranjeros”.

Sin embargo, el impuesto no distingue estatus migratorio. Aplica por igual a ciudadanos estadounidenses, residentes permanentes y personas con otros estatus legales que utilicen los métodos gravados.

Además, los inmigrantes con estatus legal ya pagan impuestos sobre sus ingresos, por lo que este cargo adicional implica una carga fiscal mayor para ellos.

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