‘Songs From Liquid Days’, retorna con emoción y fuego latino
El clásico muical de Philip Glass vuelve a respirar en escena, no como una pieza de museo, sino como una obra viva que encuentra nuevas voces
Sokio, fundador de New Latin Wave pondrá en escéna la icónica obra musical, Songs From Liquid Days. Crédito: Katalina Kulczar | Cortesía
Cuarenta años después de su lanzamiento, Songs From Liquid Days vuelve al escenario por primera vez.
La obra de Philip Glass, que marcó un antes y un después en la música contemporánea, revive este 25 de enero en el Lincoln Center con una interpretación distinta a cualquier otra: voces latinas atravesando una partitura que habla del alma humana, de un mundo en constante agitación y de emociones que siguen vigentes hoy. Para Sokio, fundador de New Latin Wave, este regreso no es casual.
“Es una obra que habla del alma humana y de lo convulsionado del mundo, y creemos que es muy adecuada para el momento que estamos viviendo”, afirma. “Qué mejor que poder ofrecer una interpretación desde un punto de vista emocional muy latino”.

Publicado originalmente en 1986, Songs From Liquid Days es el álbum más exitoso comercialmente de Philip Glass y una pieza clave en la historia de la música contemporánea. Con letras de figuras como Laurie Anderson, David Byrne, Paul Simon y Suzanne Vega, la obra fusionó el minimalismo con una sensibilidad popular que amplió radicalmente su alcance. Cuatro décadas después, ese espíritu innovador vuelve a escena con una lectura que no busca repetir el pasado, sino dialogar con el presente.
Hace casi diez años
La idea de esta reposición comenzó a gestarse hace casi diez años, cuando Sokio fundó New Latin Wave con el objetivo de reunir a artistas latinos de distintas disciplinas y ampliar los espacios de representación. “Queríamos conectar la música clásica con lo latino”, explica. “Sentíamos que había una carencia que necesitaba ser llenada”. A lo largo de una década de insistencia, el proyecto fue creciendo hasta llegar a este momento. “Hemos sido muy cabeza dura durante diez años, y eso nos ha permitido abrir más y mejores puertas. Este es uno de los eventos más importantes que hemos producido y esperamos que marque el inicio de una nueva etapa”.
Para el tenor Angel Raii Gomez, uno de los intérpretes de esta reposición, formar parte de este proyecto tiene una carga personal profunda. Criado en el sur de Texas, en un entorno donde la ópera no era algo cotidiano, su primer contacto con la música fue a través del mariachi. “El mariachi y la ópera no son tan diferentes”, dice. “Hay tanta emoción, tanto texto, tantas historias. Eso es la ópera también”. Fue en la adolescencia, gracias a un maestro, cuando descubrió ese universo y decidió hacerlo propio. “Me enamoré del texto, de las historias, de los personajes. Pensé: ‘esto no es tan diferente de lo que ya siento'”.
Hoy, en pleno desarrollo de su carrera en Nueva York, Angel vive este concierto como algo excepcional. “Para mí es un gran honor. Nunca había sido parte de un revival, de una resurrección de música”, confiesa. “Hacer Philip Glass en el Lincoln Center con artistas latinos es algo muy especial”. Al enfrentarse por primera vez a la partitura, la reacción fue inmediata. “Escuché la música y dije: wow, no puedo creer que pueda ser parte de esto”.
Tanto para Angel como para Sokio, la mirada latina aporta una intensidad particular a la obra. “Los latinos tenemos una forma diferente de sentir y de ver las cosas”, señala Sokio. “Eso se va a percibir en la interpretación. El público lo va a notar, se va a sentir que es distinto”. Angel coincide. “Esta música es muy completa y avanzada, pero también está llena de pensamientos y emociones que llevamos dentro. Ese fuego, esa emoción lista para salir, es algo muy nuestro”.
Pensado como una experiencia integral, el concierto busca acercarse a públicos diversos sin perder profundidad. “Es una obra que quería acercarse al público popular, y lo logra de una manera increíble”, dice Angel. “Las letras son maravillosas, hablan de nuestros problemas y resuenan tanto en los años ochenta como ahora, en los veinte veinte”.
Cuarenta años después, Songs From Liquid Days vuelve a respirar en escena, no como una pieza de museo, sino como una obra viva que encuentra nuevas voces, nuevas emociones y una nueva forma de decir que la música contemporánea también puede sentirse desde lo latino, desde lo humano y desde el presente.