window._taboola = window._taboola || []; var taboola_id = 'mycodeimpremedia-network'; _taboola.push({article:'auto'}); !function (e, f, u, i) { if (!document.getElementById(i)){ e.async = 1; e.src = u; e.id = i; f.parentNode.insertBefore(e, f); } }(document.createElement('script'), document.getElementsByTagName('script')[0], '//cdn.taboola.com/libtrc/'+ taboola_id +'/loader.js', 'tb_loader_script'); if(window.performance && typeof window.performance.mark == 'function') {window.performance.mark('tbl_ic');}

Avanza construcción de cárcel en Chinatown en medio de la ira y el miedo de los vecinos

Organizaciones vecinales del Bajo Manhatan exigen al alcalde Mamdani que detenga el proyecto y lo convierta en viviendas asequibles

La Coalición de Preservación del Barrio Chino protestó este jueves por el inicio de asambleas informativas virtuales que abordarán el inminente inicio de este nuevo recinto carcelario.

La Coalición de Preservación del Barrio Chino protestó este jueves por el inicio de asambleas informativas virtuales que abordarán el inminente inicio de este nuevo recinto carcelario. Crédito: Fernando Martínez | Impremedia

Resulta improbable concebir una unanimidad de los neoyorquinos en cualquier asunto, sin embargo, en lo que respecta al cumplimiento del mandato legal de clausurar Rikers Island, la prisión más grande de Nueva York, se avivan miles de debates. Este tema cobra aún mayor relevancia esta semana ante el llamado de diversas agencias municipales, al inicio de las consultas para lo que parece inminente: los primeros movimientos de tierra para la edificación de una nueva cárcel en terrenos del Barrio Chino.

Mientras diversas organizaciones, que promueven la clausura del centro penitenciario en la isla de Queens, celebran el progreso del complejo de detención proyectado en Manhattan para 1,400 reclusos, que estaría ubicado en el 124-125 de la calle White, asociaciones vecinales del Bajo Manhattan han solicitado formalmente este jueves al alcalde Zohram Mamdani que paralice dicho proyecto y exigen que sea reemplazado por un complejo de viviendas asequibles.

Para algunos el avance de esta obra significa el principio del fin de una crisis humanitaria, para otros las primeras campanadas de más caos en su vecindario. Mientras se configura para el mandatario municipal, con pocos días en el cargo, uno de sus más importantes desafíos.

“Tengo más de 80 años viviendo aquí en el Bajo Manhattan, que no solo es un área residencial de comunidades asiáticas, sino hispanas. Exigimos al alcalde que detenga este proyecto absurdo que traerá los mismos problemas de Rikers a nuestra comunidad”, aseveró la boricua Carmen Vélez quien se unió a la protesta convocada por la Coalición para la Protección del Barrio Chino.

Esta demanda de comunidades históricamente arraigadas en este vecindario de Manhattan, no es nueva. De hecho, ha estado acompañada desde hace cinco años por demandas judiciales que pretenden detener la construcción.

Desde hace varios años, organizaciones como Neighbors United Below Canal (NUBC) y Welcome to Chinatown y otras partes interesadas de la comunidad, han expresado sus preocupaciones sobre la cárcel del distrito de Manhattan.

“Se trata de uno de los barrios residenciales más densos de la ciudad de Nueva York, directamente adyacente a viviendas para personas mayores e instituciones que prestan servicios a la comunidad. Es un lugar que plantea riesgos únicos en materia de ingeniería, medio ambiente, salud y desplazamiento”, indicó en un comunicado esta coalición.

La puertorriqueña Luisa Velez reside en el Bajo Manhattan desde hace 80 años: “No traigan los problemas de Rikers para nuestros vecindarios”. (Foto: Fernando Martínez – Impremedia)

“El alcalde prometió viviendas”

Para residentes que han sido testigos por décadas de los cambios de esa localidad de Manhattan, como Carmen Vélez, lo único que “siempre sale ganando” son los grandes proyectos inmobiliarios de lujo.

“Yo te puedo asegurar que van a derrumbar Rikers para después convertir esa isla en un complejo de edificios de lujo, mientras que entonces nos trasladan todas las plagas y los problemas para nuestro vecindario. El alcalde prometió más viviendas asequibles, mientras que aquí lo único que vemos en el futuro es una cárcel y viviendas de lujo para desplazarnos y destruir nuestra calidad de vida”, sostuvo.

En las protestas se siguen expresando preocupaciones sobre el impacto de estas obras en Chung Pak, la residencia para personas mayores y clínica de salud vecina, la cual sufrió grietas y deformaciones durante la demolición del antiguo edificio de la cárcel el año pasado.

La visión de Cindy Hwang del movimiento Art Against Displacement es que sin cambios fundamentales en todo el sistema de justicia penal, las horribles condiciones de Rikers simplemente se trasladarán a las nuevas cárceles.

“En lugar de construir una versión reducida de Rikers en Chinatown, un barrio que ya ha sido devastado por la COVID-19 y la especulación inmobiliaria, el alcalde Mamdani podría destinar los recursos públicos a viviendas asequibles y ayudar a que nuestras comunidades prosperen de verdad”, refirió Hwang.

El proyecto avanza

Este 22 de enero fue convocada una asamblea virtual por El Departamento de Diseño y Construcción (DDC), la Oficina del Alcalde para la Justicia Penal (MOCJ) y el Departamento Correccional de la Ciudad de Nueva York (DOC), sobre la construcción de la cárcel con el objetivo de mantener informados a los neoyorquinos sobre este proyecto de construcción y las posibles molestias que pueda causar.

Sin embargo, la Coalición para la Protección del Barrio Chino criticó que esta reunión que había sido convocada originalmente el año pasado, por el exalcalde Eric Adams, “se celebra ahora únicamente por Zoom para evitar la oposición pública”.

En estos terrenos de la calle White del Bajo Manhattan se proyecta una cárcel para 1,400 reclusos, como parte del cierre del “infierno” de Rikers Island. (Foto: Fernando Martínez – Impremedia)

Oposición en varios frentes

Ya es historia que NUBC en 2020, presentó una demanda ante la Corte Suprema del Estado de Nueva York, alegando que la Ciudad “subestima el impacto de la cárcel de Manhattan, en el tráfico, la contaminación acústica, las consecuencias socioeconómicas, los espacios verdes, entre otros aspectos”.

El juez John J. Kelley falló a favor de NUBC en varios aspectos, señalando que ciertas aprobaciones debían ser anuladas o reevaluadas por no cumplir con los estándares de procedimiento legal y ambiental. Ese fallo detuvo temporalmente el avance del proyecto y requirió que la ciudad hiciera nuevas revisiones antes de continuar.

Debido a que la municipalidad apeló la decisión del juez Kelley, y posteriormente se denegó el permiso para apelar ante el Tribunal de Apelaciones, la decisión del juez Kelley fue revocada.

Por lo tanto, la Ciudad ahora tiene luz verde para iniciar la construcción de la llamada mega cárcel de Chinatown según lo previsto.

El Diario solicitó a la Ciudad alguna reacción sobre estas inquietudes vecinales. Al cierre de esta edición no había tenido respuesta.

Claves de la mega cárcel de Chinatown:

  • 2032 es el año que se espera finalice la construcción de este recinto que vendría a formar parte de la distribución de los internos de Rikers Island en cuatro prisiones en la Gran Manzana.
  • $3,200 millones de dólares es el presupuesto para erigir esta cárcel, cuyo desarrollo lleva cinco años de retraso y 1.500 millones de dólares por encima del presupuesto.

En esta nota

Rikers Island Chinatown
Contenido Patrocinado