Editorial: Bad Bunny, el Super Bowl y los inmigrantes
El artista boricua es un claro ejemplo de cómo las figuras públicas pueden y deben alzar la voz en representación de los que no la tienen.
Bad Bunny en una conferencia previa de cara al Super Bowl. Crédito: EFE
Puede que no todos se sientan atraídos por el género musical urbano que ha llevado a la cima al artista puertorriqueño Bad Bunny, pero es innegable que el activismo del boricua por causas sociales a favor de la Isla del Encanto y de los inmigrantes en general es un claro ejemplo de cómo las figuras públicas pueden y deben alzar la voz en representación de los que no la tienen.
Precisamente eso fue lo que hizo hace unos días Benito Antonio Martínez Ocasio (nombre de pila del artista), cuando recibió nada más y nada menos que el Grammy en la categoría de Mejor Álbum –por cierto todo cantado en español– por su producción ‘DeBÍ TiRAR MáS FOToS’.
“No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens, somos humanos y somos americanos”, dijo sin tapujos en un poderoso discurso donde también lanzó el grito de “Fuera ICE”.
Lo que hizo Bad Bunny en los Grammy es digno de aplauso, porque usó una plataforma de su triunfo personal para hacer de portavoz de quienes están cansados, descontentos e indignados con la administración federal que comanda el republicano Donald Trump.
Varios han sido los artistas que no solo felicitaron el coraje del cantante sino que además se alinearon para sumarse a las críticas contra la manera en que ICE trata a los inmigrantes.
Este fin de semana, nuevamente Bad Bunny tendrá el megáfono abierto en la fiesta del Super Bowl, un gran momento esperado por muchos. No tenemos la menor duda de que el artista podrá –a través de su música– volver a mandar ese mensaje de diversidad, de tolerancia que debería unirnos en una época donde percibimos tanto odio y con una sociedad todavía polarizada.
No podemos bajar la guardia contra la diatriba y las políticas divisionistas de la Casa Blanca, que en lugar de admitir errores, busca justificaciones. Pretenden hacernos creer que “estamos demonizando a una agencia como ICE que vela por la seguridad ciudadana al hacer cumplir las leyes”.
Todos sabemos que el problema nace en las directrices de un Presidente que se cree dueño de la verdad y que quiere aplicar la ley a su manera, no como lo establece el orden constitucional.
Ojalá y más celebridades, políticos, empresarios, académicos, científicos, filántropos –pero particularmente quienes ocupan cargos con poder de decisión– se sumen a la presión popular para defender los principios democráticos, el debido proceso, y den la cara con firmeza en defensa de la clase trabajadora, las familias inmigrantes y las minorías.
Estados Unidos no pertenece solo a una élite. Todos ayudamos a construir el día a día de este país.