Consejos para mantener la comida fresca más tiempo en refrigerador
Algunas prácticas sencillas pueden ayudarte a mantener la comida fresca en tu refrigerador por más tiempo, garantizando tu salud y, por supuesto el ahorro
Saber cómo conservar mejor tus alimentos en el refrigerador no solo garantiza tu salud, sino también el ahorro. Crédito: Shutterstock
Conservar los alimentos en buen estado por más tiempo no solo ayuda a ahorrar dinero, sino que también reduce el desperdicio de comida en casa. Muchas veces, frutas, verduras y productos cocinados se dañan antes de lo esperado por errores simples en el uso del refrigerador. Con algunos ajustes básicos y hábitos adecuados, es posible prolongar la frescura de los alimentos y mantenerlos seguros para el consumo. A continuación, encontrarás algunas recomendaciones.
- 1. Ajustar correctamente la temperatura del refrigerador
- 2. No guardar todos los alimentos en cualquier lugar
- 3. Usar recipientes adecuados y bien cerrados
- 4. Separar frutas y verduras que producen gas
- 5. No sobrecargar el refrigerador
- 6. Limpiar el refrigerador con regularidad
- 7. Etiquetar y rotar los alimentos
- Pequeños cambios que generan grandes ahorros

1. Ajustar correctamente la temperatura del refrigerador
Uno de los errores más comunes es no revisar la temperatura interna del refrigerador. Para una conservación adecuada, la temperatura ideal debe estar alrededor de los 37 a 40 grados Fahrenheit (3 a 4 grados Celsius). Si el refrigerador está más caliente, los alimentos se descomponen más rápido; si está demasiado frío, algunos productos pueden congelarse y perder textura.
Revisar periódicamente el termostato y evitar abrir la puerta con demasiada frecuencia ayuda a mantener una temperatura estable.
2. No guardar todos los alimentos en cualquier lugar
El refrigerador tiene zonas con diferentes niveles de frío y humedad. Guardar los alimentos en el lugar incorrecto puede acelerar su deterioro. Por ejemplo, las frutas y verduras deben colocarse en los cajones diseñados para ellas, ya que controlan mejor la humedad.
Los productos lácteos y carnes deben ir en las zonas más frías, generalmente en los estantes inferiores. La puerta del refrigerador es la parte menos fría, por lo que no es ideal para almacenar alimentos delicados como leche o huevos.
3. Usar recipientes adecuados y bien cerrados
Guardar la comida en recipientes herméticos es clave para mantenerla fresca. Los envases mal cerrados permiten la entrada de aire, lo que acelera la descomposición y facilita la absorción de olores.
Para alimentos cocinados, es recomendable dejarlos enfriar antes de refrigerarlos y luego almacenarlos en recipientes de vidrio o plástico con tapa firme. Esto ayuda a conservar el sabor y la textura por más tiempo.
4. Separar frutas y verduras que producen gas
Algunas frutas, como manzanas, plátanos y aguacates, liberan gas etileno, que acelera la maduración de otros productos. Si se almacenan junto a verduras sensibles, estas pueden estropearse más rápido.
Separar estos alimentos o guardarlos en bolsas perforadas puede marcar una gran diferencia en su duración dentro del refrigerador.
5. No sobrecargar el refrigerador
Un refrigerador demasiado lleno dificulta la circulación del aire frío. Cuando el aire no fluye correctamente, algunas zonas no se enfrían lo suficiente, lo que afecta la conservación de los alimentos.
Mantener un orden básico y evitar acumular productos innecesarios permite que el frío se distribuya de manera uniforme y que los alimentos se conserven mejor.
6. Limpiar el refrigerador con regularidad
La limpieza del refrigerador no solo es una cuestión de higiene, sino también de conservación. Restos de alimentos, derrames o productos vencidos pueden contaminar otros alimentos y acelerar su deterioro.
Se recomienda limpiar los estantes y cajones al menos una vez al mes y revisar fechas de caducidad con frecuencia para retirar lo que ya no está en buen estado.
7. Etiquetar y rotar los alimentos
Colocar etiquetas con la fecha de preparación o compra ayuda a llevar un mejor control de los alimentos. Aplicar la regla de “primero en entrar, primero en salir” permite consumir antes lo que lleva más tiempo almacenado y evita que productos queden olvidados en el fondo del refrigerador.
Este hábito es especialmente útil para comidas preparadas y sobras.

Pequeños cambios que generan grandes ahorros
Adoptar estos consejos no requiere grandes inversiones ni cambios drásticos. Ajustar la temperatura, organizar mejor los alimentos y usar recipientes adecuados puede extender la vida útil de la comida, reducir el desperdicio y aliviar el gasto mensual del hogar.
Mantener la comida fresca por más tiempo es una forma sencilla de cuidar el presupuesto y aprovechar mejor lo que ya se tiene en casa.
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