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¿Superbacterias en tu comida? La verdad sobre la “Pandemia Silenciosa” que llega a tu mesa

¿Sabías que el 70% de las bacterias en alimentos intercambian resistencia a antibióticos? Descubre qué son los superbichos y cómo proteger tu salud hoy mismo

Detrás de cada ingrediente, desde la carne fresca hasta los quesos artesanales, existe un mundo invisible.

Detrás de cada ingrediente, desde la carne fresca hasta los quesos artesanales, existe un mundo invisible. Crédito: Shutterstock

La carne fresca, los quesos y los vegetales pueden ser el ambiente ideal para alojar a los llamados “superbichos”: microorganismos resistentes que viajan desde el agua de riego y el suelo hasta las plantas de procesado, terminando finalmente en tu plato. Para prevenir enfermedades, es vital entender la conexión entre el medio ambiente, los animales de consumo y las personas.

Una revisión de más de 2,000 muestras de la industria alimentaria reveló un dato alarmante: más del 70% de las resistencias a antimicrobianos se intercambian entre las bacterias presentes en los alimentos. Esto incluye antibióticos críticos para la medicina humana y veterinaria, como la penicilina y la estreptomicina.

Según el estudio publicado en Nature Microbiology, las muestras analizadas incluyeron:

  • Materias primas (carne fresca).
  • Productos finales (quesos).
  • Superficies de trabajo en diversas industrias.

La “Pandemia Silenciosa”: Más allá de los pesticidas

La resistencia antimicrobiana (RAM) es una amenaza biológica real y en constante evolución. A menudo, el público se preocupa por los pesticidas o conservantes, pero el uso masivo de antibióticos en la ganadería y acuicultura ha creado el entorno perfecto para que surjan estos microorganismos, según un estudio publicado por Nat Commun.

Esto contribuyó a 4,95 millones de muertes a nivel mundial en 2019. Para el 2050, el costo económico en salud podría alcanzar el billón de dólares.

Uno de los grandes aportes de esta investigación es la toma de conciencia de la salud como un todo y no segmentada. Ya que la salud humana, la veterinaria y el medio ambiente están integrados, lo que sucede en el sector agrícola afecta directamente la eficacia de los medicamentos humanos.

Históricamente, estos antibióticos y preservantes se han usado no solo para tratar enfermedades en animales hacinados, sino para promover un crecimiento más rápido, lo que acelera el problema. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha detectado un aumento peligroso en:

  1. Bacterias zoonóticas: Aquellas que saltan de animales a humanos.
  2. Bacterias indicadoras: Utilizadas como “centinelas” de la higiene y seguridad alimentaria.

Bacterias como Campylobacter ya muestran resistencia al ciprofloxacino, un fármaco de “rescate” vital para los humanos. Esta tendencia también se observa en cepas de Salmonella, algo que es una señal de alerta para los investigadores.

Los hallazgos de las muestras revisadas apuntan que las instalaciones de producción de carne presentan niveles significativamente más altos de genes resistentes en comparación con los lácteos, pescados o vegetales.

Hay evidencia de que muchos genes de resistencia presentes en el producto final no vienen del ingrediente crudo, sino del entorno de la fábrica, especialmente de las salas de maduración y empaque, señala el estudio.

“Comunicación” Bacteriana: El campo de entrenamiento

El intercambio de genes ocurre en el 70% de los casos dentro de la industria. Esto significa que la comida no es solo un vehículo de transporte, sino un auténtico campo de entrenamiento donde las bacterias aprenden a sobrevivir a nuestros medicamentos mediante la transferencia horizontal de genes.

El desafío de las biopelículas

Las biopelículas actúan como el “escudo” de los microorganismos. No se trata solo de que la bacteria sea fuerte individualmente, sino que vive en una “ciudad amurallada” extremadamente difícil de eliminar con la limpieza convencional.

La ciencia apunta a los aceites esenciales como aliados estratégicos. Compuestos como el carvacrol (orégano), la menta y el citral no solo mejoran el perfil sensorial de los alimentos, sino que actúan como una barrera natural de seguridad alimentaria.

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