Franquicia de Chick-fil-A enfrenta demanda por presunta discriminación religiosa
La empleada aseguró que había informado desde su entrevista laboral que no podía trabajar los sábados por el Sabbath
La demanda busca compensación económica para la extrabajadora, incluyendo salarios perdidos. Crédito: Jonathan Weiss | Shutterstock
Una franquicia de Chick-fil-A en Texas enfrenta una demanda federal después de que una exempleada denunciara que fue despedida presuntamente por negarse a trabajar los sábados debido a sus creencias religiosas.
La demanda fue presentada por la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos (EEOC, por sus siglas en inglés) contra Hatch Trick, Inc., empresa que opera varios restaurantes Chick-fil-A en el área de Austin.
Según la denuncia, Laurel Torode, integrante de la organización religiosa United Church of God, informó desde su entrevista de trabajo que observaba el Sabbath, periodo que va desde el atardecer del viernes hasta el atardecer del sábado, por lo que no podía laborar durante ese tiempo.
Laurel trabajó entre septiembre de 2023 y febrero de 2024 como gerente encargada de supervisar repartidores en una sucursal de Austin.
Durante varios meses, la empresa respetó el acuerdo relacionado con sus horarios religiosos.
Sin embargo, la EEOC asegura que en febrero de 2024 la compañía le comunicó que tendría que comenzar a trabajar los sábados, incluso durante las horas en las que practicaba el Sabbath.
De acuerdo con la demanda, Torode sostuvo reuniones con representantes de la empresa y propuso distintas alternativas para mantener su puesto gerencial sin tener que trabajar durante ese periodo religioso.
Según el caso, la franquicia rechazó las propuestas y le ofreció únicamente cambiarse a un puesto de repartidora sin funciones gerenciales, con menor salario, menos horas y reducción de beneficios laborales.
Cuando Torode rechazó aceptar ese cambio, la empresa terminó despidiéndola, afirma la EEOC.
La agencia federal sostiene que Hatch Trick habría violado el Título VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964, legislación que obliga a los empleadores a realizar adaptaciones razonables para respetar las creencias religiosas de los trabajadores, siempre que esto no represente una dificultad excesiva para la empresa.
“El deber bajo la ley federal de proporcionar adaptaciones razonables por motivos religiosos refleja el reconocimiento de nuestra sociedad sobre la importancia de la fe en la vida cotidiana de los trabajadores y un respeto permanente hacia quienes practican sus creencias religiosas como expresión de su fe”, declaró Ronald L. Phillips, abogado regional interino de la EEOC en Dallas.
“Así como seguir los dictados de la propia conciencia no es opcional, tampoco lo es el deber de un empleador bajo el Título VII, y la EEOC está preparada para hacer cumplir esa obligación legal”, añadió.
La demanda busca compensación económica para Torode, incluyendo salarios perdidos, además de exigir el fin de las supuestas prácticas de discriminación religiosa.
El caso ha llamado la atención debido a que Chick-fil-A es conocida por cerrar sus restaurantes los domingos desde 1946, política instaurada por su fundador S. Truett Cathy para que empleados pudieran descansar, disfrutar tiempo con sus familias y seres queridos o asistir a servicios religiosos si así lo desean.
Chick-fil-A señaló a medios estadounidenses que, al tratarse de franquicias, las decisiones laborales son responsabilidad de cada propietario individual y no de la compañía corporativa.
Hasta el momento, Hatch Trick Inc. no ha emitido comentarios públicos sobre el litigio.
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