Editorial: Trump y el abuso de poder
Ya logró una escapatoria de las garras de la Oficina de Impuestos, dándose una amnistía para no ser auditado.
El presidente estadounidense Donald Trump se dirige a los fotógrafos de la prensa. Crédito: EPA/SAMUEL CORUM / POOL | EFE
El presidente Trump dijo en 2016 que el no pagar impuestos era una señal de “inteligencia” en contraste con la “tontería” de cumplir con la ley. Ahora ya logró una escapatoria de las garras de la Oficina de Impuestos, dándose una amnistía para no ser auditado.
La acción tomada por Trump en una absurda negociación consigo mismo, más que una muestra de inteligencia es un nuevo ejemplo de impunidad, corrupción y de abuso de poder.
Trump logró lo que jamás ha ocurrido, que al IRS se le “prohíba y se le impida de forma definitiva” cualquier acción como auditorías, penalidades ligadas a las declaraciones impositivas hasta el día de hoy del presidente, de su familia y de su organización.
Para alguien como Trump, cuya organización ya ha sido declarada culpable de fraude fiscal, y se ha enriquecido en miles de millones junto a su familia, esta es una protección de sus supuestas ilegalidades.
Esta situación insólita surge con la descabellada idea de Trump de demandar al IRS por $10,000 millones ya que él fue uno de más de 400.000 personas cuyas declaraciones de impuesto fueron filtradas. El presidente es el único que acusó al IRS de dar “una falsa impresión” que dañó su imagen.
O sea que Trump contribuyente acusó al IRS por una acción ocurrida en el primer gobierno de Trump, para demandar al segundo gobierno de Trump. ¡Ridículo!
Como si esto fuera poco, el secretario de Justicia interino, Todd Blanche, que negoció con el Trump ciudadano a nombre del gobierno, fue el abogado personal del presidente en los tres juicios criminales que se presentaron en contra de Trump,entre ellos uno por fraude. Hoy sigue teniendo como cliente a Trump en perjuicio para los contribuyentes que pagaban su salario.
El acuerdo logrado le da protección retroactiva a Trump, familia y su organización de cualquier delito impositivo y crea un fondo de 1,700 millones de dólares para ser distribuido entre los perseguidos por el gobierno. Lease, los 1,600 convictos de atacar al Congreso en 2021 y todo aquel que se haya sentido que el gobierno de Joe Biden lo persiguió.
Esto premia a quienes mandaron policías al hospital y da pie a que un individuo invente una conspiración para hacerse víctima y cobrar dinero. Si de algo sirve las comparaciones, la placa que honra a los policías que defendieron el Congreso está en un rincón del legislativo, los que los golpearon reciben dinero porque Trump dijo que fueron “leales”.
Hay una frase común que nadie se salva de la muerte y del IRS. En el universo corrupto de Trump, él y su familia, están por sobre todo. Están haciendo una fortuna con la presidencia sin tener que preocuparse por rendir cuentas como cualquier estadounidense.