Caballo murió “envenenado” en Nueva York: necropsia aviva acusaciones entre sindicato, activistas y Central Park

El caballo que recién colapsó en NYC murió por consumir una planta venenosa. Con ese reporte el sindicato y Central Park se están acusando mutuamente

Carriajes NYC

Carruaje con caballo en Central Park de NYC/Archivo. Crédito: Kathy Willens | AP

Deniz, el caballo que colapsó la semana pasada en el famoso Central Park de Nueva York, falleció tras ingerir una cantidad “considerable” de una planta venenosa, según un informe de necropsia publicado hoy por el sindicato Transport Workers Union (TWU).

El gremio afirma que ese reporte desmiente las acusaciones de que el caballo murió por exceso de trabajo y, en su lugar, responsabiliza a la organización que administra el parque, reportó Daily News.

Deniz se desplomó cuando trasladaba a dos personas en un carruaje y luego murió frente a transeúntes en la intersección de la calle 72nd West y West Drive alrededor de las 8 p.m. del martes 9 de junio. El caso reavivó el debate sobre la ética y el futuro de la industria de los coches a caballo en la ciudad de Nueva York.

La necropsia, realizada por especialistas en equinos de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Cornell, reveló la presencia de “abundantes acículas” (hojas en forma de aguja) compatibles con el tejo japonés en la dentadura, el estómago y el intestino del animal, según el informe. La esperanza de vida media de un caballo doméstico es de 25 a 30 años y Deniz tenía 16.

En respuesta, el sindicato culpó a Central Park Conservancy -la organización sin fines de lucro que administra el parque y que el año pasado se sumó a las peticiones para prohibir los coches de caballos-, señalando que el dueño de Deniz lo vio ingerir una planta desconocida a lo largo de la vía para carruajes, cerca de la calle 90th East.

“La trágica muerte de Deniz no fue causada por negligencia, maltrato ni por el hecho de ser un caballo de coche de caballos, tal como afirmaron algunos activistas por los derechos de los animales y funcionarios electos”, declaró Alexander Kemp, vicepresidente administrativo del TWU. “El pobre Deniz murió porque los responsables de Central Park Conservancy nunca advirtieron a nadie de la presencia de plantas de tejo mortales en el parque. Se trata de una negligencia al más alto nivel de la organización”.

Sin embargo, Central Park Conservancy insistió en que las circunstancias de la muerte de Deniz apuntan, de hecho, a una negligencia por parte del TWU, ya que “las normas del Departamento de Parques de Nueva York prohíben expresamente que los caballos coman vegetación en cualquier parte de nuestros 843 acres”.

“El TWU ha demostrado ahora cómo su propia negligencia ha provocado este desafortunado incidente”, señaló la organización en un comunicado. “Esa misma norma exige a los conductores y operadores de coches de caballos que vigilen a sus animales en todo momento para garantizar su seguridad y salud. Quizás, si lo hubieran hecho, Deniz no habría sufrido como lo hizo ni habría muerto”.

El tejo japonés, un arbusto denso de acículas verdes y característicos frutos rojos, se utiliza habitualmente como planta ornamental en paisajismo. Sin embargo, el Departamento de Agricultura (USDA) advierte que es “una de las más tóxicas de todas las plantas venenosas”, a menudo responsable de la muerte de ganado e incluso de seres humanos.

Pete Donohue, portavoz de TWU International, añadió: “Bastan unos pocos bocados. Si alguna vez has montado a caballo, sabes que a veces quieren comer algo. No es que los cocheros tengan la costumbre de dejar pastar a sus caballos en Central Park”.

Un debate de largos años: dos proyectos de ley

La muerte de Deniz reavivó un debate que lleva años sobre el futuro de los coche de caballos en la ciudad de Nueva York, y que son considerados parte de la industria turística.

Se espera que el Concejo Municipal intervenga pronto en la polémica, con dos visiones contrapuestas sobre el futuro del sector bajo consideración. Un proyecto de ley -que retoma una iniciativa conocida como “Ryder’s Law”, llamada así por un caballo de coche que murió en 2022- pondría fin a la actividad, prohibiendo la emisión de nuevas licencias y acabando de facto con los paseos turísticos en el parque.

Una coalición de defensores de los derechos de los animales ha argumentado reiteradamente que la naturaleza misma de la actividad -en la que los caballos arrastran carruajes- es inhumana. El alcalde Zohran Mamdani ha declarado que apoya la prohibición.

No obstante, el poderoso sindicato TWU -que representa a 38,000 trabajadores del Metro y los autobuses, y a unos 200 propietarios y conductores de coches de caballos- sostiene que la actividad es fundamentalmente segura y que los caballos están bien cuidados.

Otro proyecto de ley, que cuenta con el respaldo del TWU, exigiría a la Junta Asesora sobre Caballos de Alquiler -inactiva desde hace mucho tiempo- realizar un estudio sobre las mejores prácticas para la salud equina, permitiendo así que el sector continúe operando bajo una regulación adicional. Ambos proyectos de ley están pendientes de ser examinados por la Comisión de Salud del Concejo Municipal.

En esta nota

Central Park PETA (People for the Ethical Treatment of Animals) Sindicato de Trabajadores del Transporte (TWU).
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