El programa de Nutrición de Caridades Católicas: creando un impacto duradero
Cada mes, el Centro Comunitario Lt. Joseph P. Kennedy Jr., ubicado en Harlem, ofrece clases de nutrición en colaboración con el Food Bank for New York City
Caridades Católicas ofrece educación nutricional que es importante para ayudar a las personas a mantener una vida saludable. Crédito: Caridades Católicas | Cortesía
En Caridades Católicas de Nueva York, alimentar a los vecinos que enfrentan inseguridad alimentaria significa mucho más que poner comida en la mesa. También significa ayudar a las familias a construir un futuro más saludable mediante educación, acceso y apoyo comunitario.
“La comida es una necesidad, no un lujo”, expresó Lakisha Morris, directora de Estabilidad Alimentaria y Vivienda de Caridades Católicas Community Services. Ese mensaje refleja la misión detrás de los programas de nutrición que la organización desarrolla en comunidades de toda la ciudad de Nueva York.
Cada mes, el Centro Comunitario Lt. Joseph P. Kennedy Jr., ubicado en Harlem, ofrece clases de nutrición en colaboración con el Food Bank for New York City. Estas sesiones no solo brindan acceso a frutas y vegetales frescos, sino también herramientas y conocimientos para preparar comidas saludables y mejorar el bienestar de las familias a largo plazo.
Caridades Católicas de Nueva York distribuye millones de comidas cada año a través de comedores comunitarios, despensas de alimentos, entregas especiales y programas de asistencia alimentaria. Sin embargo, la organización entiende que ofrecer alimentos es solo una parte de la solución. La educación nutricional es igualmente importante para ayudar a las personas a mantener una vida saludable.
Ahí es donde entra el trabajo de Brenna De Souza, nutricionista comunitaria del Food Bank for New York City. A través de talleres mensuales, ella enseña maneras sencillas y prácticas de mejorar los hábitos alimenticios y comprender mejor la nutrición.
“Existe demasiado alimento procesado con altos niveles de sodio, azúcar y colesterol, y muy poco valor nutritivo”, explicó De Souza. “Muchas veces el problema es la falta de información.”
Durante las clases, los participantes aprenden a leer etiquetas nutricionales, identificar niveles saludables de sodio y azúcar, comparar productos y tomar mejores decisiones al momento de comprar alimentos.
En una sesión reciente, De Souza preguntó cómo las personas escogían sus productos en el supermercado: por marca, precio o etiqueta nutricional. Aunque muchos dijeron que revisaban las etiquetas, pocos entendían realmente lo que significaban los números. Ella explicó que un 5% o menos del valor diario de sodio se considera bajo, mientras que un 20% o más es demasiado alto. Estas lecciones simples ayudan a las familias a tomar decisiones más saludables aun con presupuestos limitados.
Para muchos participantes, los resultados han sido positivos. De Souza señaló que varias personas regresaron de sus citas médicas con mejores niveles de presión arterial y colesterol después de aumentar el consumo de frutas y vegetales.
El programa también enseña maneras prácticas de ahorrar dinero al comprar alimentos, como aprovechar mercados agrícolas, comprar productos de marcas genéricas, cocinar con productos de temporada, almacenar alimentos correctamente para evitar desperdicios y utilizar los beneficios SNAP, que muchas veces ofrecen incentivos adicionales para comprar productos frescos.
En conjunto, Caridades Católicas de Nueva York y el Food Bank for New York City están haciendo mucho más que alimentar comunidades. Están brindando conocimiento, dignidad y herramientas para ayudar a construir un futuro más saludable para todos los neoyorquinos.
Para obtener más información, visite https://catholiccharitiesny.org/what-we-do/food/.