Cáncer de pulmón: 10 signos de alerta que no debes ignorar y cómo prevenir la enfermedad
Conoce 10 síntomas del cáncer de pulmón, sus factores de riesgo y cómo detectarlo a tiempo, tras el diagnóstico del papa León XIV. Las señales de alerta
Se confirmó que el Papa León XIV tenía un adenocarcinoma pulmonar. Crédito: AP
El diagnóstico de cáncer de pulmón del papa León XIV volvió a llamar la atención sobre una de las enfermedades oncológicas más graves y difíciles de detectar a tiempo. El pontífice, de 71 años, fue operado el martes 13 de octubre en el hospital Gemelli de Roma para extirparle un nódulo pulmonar. Posteriormente, los médicos confirmaron que se trataba de un adenocarcinoma, el tipo más frecuente de cáncer de pulmón.
La intervención permitió retirar el lóbulo inferior de su pulmón derecho. Según la información difundida por el Vaticano, la operación concluyó sin complicaciones y el papa pasó una noche tranquila. Todavía se necesitan estudios para determinar la extensión de la enfermedad y si requerirá tratamientos adicionales.
Su caso pone de relieve una de las principales dificultades del cáncer pulmonar: puede desarrollarse durante meses o años sin provocar síntomas evidentes. En muchas personas, las primeras señales aparecen cuando la enfermedad ya está avanzada. Otras descubren una lesión de manera incidental, durante estudios realizados por motivos diferentes.
Por eso, conocer los síntomas, identificar los factores de riesgo y saber cuándo corresponde realizar estudios de detección puede marcar una diferencia importante.
Puedes ver: 10 señales silenciosas que podrían alertar un cáncer en etapas tempranas
Los 10 síntomas del cáncer de pulmón que debes conocer
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la American Cancer Society, los síntomas pueden variar según la ubicación del tumor, su tamaño y la extensión de la enfermedad.
Entre las señales más frecuentes se encuentran:
- Tos persistente: Una tos que no desaparece, empeora progresivamente o cambia respecto de la tos habitual de una persona.
- Tos con sangre: La presencia de sangre en la flema, incluso en pequeñas cantidades, requiere evaluación médica.
- Dolor en el pecho: Puede hacerse más intenso al respirar profundamente, toser o reír.
- Dificultad para respirar: Sensación de falta de aire durante actividades que antes no representaban un esfuerzo.
- Cansancio extremo: Fatiga persistente que no mejora suficientemente con el descanso.
- Pérdida de peso inexplicable: Adelgazamiento sin cambios voluntarios en la alimentación o la actividad física.
- Ronquera persistente: Cambios en la voz que no desaparecen y pueden relacionarse con distintas afecciones.
- Infecciones respiratorias repetidas: Episodios de bronquitis o neumonía que reaparecen o no terminan de resolverse.
- Silbidos al respirar: Sibilancias que pueden aparecer cuando existe estrechamiento u obstrucción de las vías respiratorias.
- Pérdida del apetito: Disminución persistente de las ganas de comer, especialmente cuando se acompaña de otros síntomas.
Tener alguno de estos signos no significa necesariamente que una persona tenga cáncer. Muchas infecciones y enfermedades respiratorias producen manifestaciones similares.
Sin embargo, los especialistas recomiendan consultar cuando los síntomas persisten, empeoran o aparecen sin una explicación clara. La tos con sangre debe evaluarse sin demora; si es abundante o se acompaña de dificultad respiratoria intensa, corresponde buscar atención de emergencia.

¿Se puede tener cáncer de pulmón sin presentar síntomas?
Sí. De hecho, esta es una de las razones por las que el cáncer pulmonar suele diagnosticarse tarde. Los tumores pequeños pueden no afectar inicialmente la respiración ni provocar molestias perceptibles. Algunos se descubren durante una radiografía o tomografía solicitada para investigar otra afección.
En el caso del papa León XIV, la lesión había sido identificada durante controles médicos. El diagnóstico de cáncer se confirmó después de la intervención quirúrgica.
Conviene distinguir entre un nódulo pulmonar y un tumor maligno. Un nódulo es una pequeña área anormal de tejido que puede tener numerosas causas, incluidas infecciones antiguas y cicatrices. La mayoría de los nódulos pulmonares no son cancerosos.
Cuando una lesión presenta características sospechosas, los médicos pueden indicar seguimiento mediante tomografías, pruebas adicionales o una biopsia. No todos los nódulos requieren cirugía ni todos evolucionan hacia un cáncer.
Cómo prevenir el cáncer de pulmón: las medidas más importantes
Aunque no existe una manera de eliminar completamente el riesgo, la evidencia médica identifica varias medidas que pueden reducirlo considerablemente.
La más importante es evitar el tabaco. Según los CDC, fumar cigarrillos está relacionado con aproximadamente el 80% de las muertes por cáncer de pulmón en Estados Unidos.
Dejar de fumar reduce progresivamente el riesgo, incluso después de muchos años de consumo. Los beneficios se producen tanto en personas jóvenes como en adultos mayores.
También es fundamental evitar el humo de segunda mano. Vivir o trabajar en ambientes donde otras personas fuman aumenta la exposición a sustancias cancerígenas.
Otro factor menos conocido es el radón, un gas radiactivo natural que puede acumularse dentro de las viviendas sin producir olor ni señales visibles. Los CDC lo identifican como la segunda causa principal de muerte por cáncer pulmonar en Estados Unidos.
La agencia recomienda realizar pruebas de radón en el hogar y tomar medidas para reducir su concentración cuando los niveles sean elevados.
En determinados trabajos también pueden existir exposiciones a sustancias peligrosas, como asbesto, sílice y otros agentes cancerígenos. El cumplimiento de las normas de protección laboral ayuda a disminuir esos riesgos.
Estas medidas reducen las probabilidades de desarrollar la enfermedad, pero no garantizan una protección absoluta. El cáncer de pulmón también puede afectar a personas que nunca fumaron.

Quiénes deberían hacerse estudios para detectar cáncer de pulmón
La detección temprana es especialmente importante porque algunos tumores pueden tratarse con mejores resultados cuando todavía están localizados. La prueba recomendada para personas con alto riesgo es la tomografía computarizada de baja dosis, conocida como LDCT por sus siglas en inglés.
El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos (USPSTF) recomienda realizarla anualmente a quienes cumplen estas tres condiciones:
- Tienen entre 50 y 80 años.
- Acumulan antecedentes de tabaquismo de al menos 20 paquetes-año.
- Fuman actualmente o dejaron de fumar durante los últimos 15 años.
Un paquete-año equivale, por ejemplo, a fumar un paquete diario durante un año. Una persona que fumó un paquete diario durante 20 años acumula 20 paquetes-año.
La American Cancer Society utiliza criterios parcialmente diferentes y no establece el límite de 15 años desde que se dejó de fumar para recomendar la evaluación de determinados adultos de alto riesgo. Por eso, quienes tienen antecedentes importantes de tabaquismo deberían conversar con su médico sobre las recomendaciones aplicables a su situación.
La tomografía de baja dosis no se recomienda como estudio general para todas las personas. Puede producir hallazgos falsamente positivos y conducir a pruebas adicionales innecesarias. Además, una persona con síntomas necesita una evaluación diagnóstica, aunque no cumpla los criterios de detección preventiva.
Puedes ver: 8 mitos sobre el cáncer que la ciencia ya desmintió
¿El cáncer de pulmón tiene cura?
Algunos casos pueden tratarse con intención curativa, especialmente cuando la enfermedad se detecta antes de extenderse a otros órganos.
Las opciones incluyen cirugía, radioterapia, quimioterapia, inmunoterapia y tratamientos dirigidos a determinadas alteraciones moleculares del tumor. La elección depende del tipo de cáncer, su etapa, la salud general del paciente y las características de las células tumorales.
El adenocarcinoma diagnosticado al papa León XIV pertenece al grupo de cánceres de pulmón de células no pequeñas. En determinados pacientes con enfermedad localizada, la extirpación quirúrgica del tumor forma parte del tratamiento.
Sin embargo, una cirugía exitosa no permite afirmar, por sí sola, que el cáncer esté definitivamente curado. Los resultados de anatomía patológica, la evaluación de los ganglios y otros estudios ayudan a determinar el pronóstico y la necesidad de tratamiento adicional.
En el caso del pontífice, esos detalles todavía no han sido divulgados completamente.
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