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Inmigrante transforma la vida de sus alumnos

La educadora Celia Ayala ha hecho la diferencia en la vida de muchos hispanos.

Celia Ayala ha ocupado diversos cargos tanto como educadora o  como directora de instituciones escolares.

Celia Ayala ha ocupado diversos cargos tanto como educadora o como directora de instituciones escolares. Crédito: EFE

Los Ángeles/EFE – La mexicana Celia Ayala ha dedicado 37 años de su vida a la educación, lo que la ha hecho merecedora de numerosos reconocimientos, pero su premio mayor es haber podido transformar su vida y la de miles de estudiantes.

En 2008 la revista Hispanic Business la reconoció como una de los 100 Hispanos Más Influyentes de EE.UU, mientras que en 2010 Hispanic Outreach Taskforce la eligió como “Educadora del Año”.

Desde hace dos años es la directora ejecutiva de LAUP, (Los Angeles Universal Preschool), una organización no lucrativa que, con un presupuesto de $60 millones al año, ofrece educación preescolar a los niños del condado angelino y brinda oportunidad de trabajo a unas 1,700 personas.

“Ayudamos a unos 11,000 niños cada año. Tenemos 330 preescolares en todo el condado, trabajamos con organizaciones públicas y privadas proveyéndoles programas a los niños en el preescolar, y edificando en ellos bases sólidas de conocimiento que les servirán para el resto de sus vidas”, dijo Ayala.

Esta inmigrante mexicana, nacida en Zacatecas hace 58 años, es la menor de 8 hermanos. Llegó a EE.UU. cuando tenía 10 años, junto a algunos de sus hermanos y bajo el amparo de sus padres, quienes trabajaron como obreros para sacarlos adelante.

No hablaba inglés, pero se dedicó a aprenderlo sin reparar en las burlas que recibía. Fue la primera en su familia en graduarse en la universidad y pudo hacerlo porque cuando terminó la secundaria, sus calificaciones le abrieron las puertas de 15 instituciones de estudios superiores, donde fue admitida.

“Ocho de ellas me ofrecieron becas completas para pagar mi carrera”, recordó la educadora, cuyos estudios incluyen un doctorado en educación de la Universidad del Sur de California (USC)y una maestría en administración educativa en la Universidad Estatal de California en Los Ángeles.

“Mi vocación de educadora me descubrió a mí, yo al principio quería ser abogada, pero para ayudar a mi mamá con los gastos de la casa, tomé un trabajo como ayudante de maestra en una escuela elemental”, relató Ayala, casada desde hace 35 años y orgullosa madre de dos hijos.

“En esa escuela había un niño ‘Juanito’, estudiaba segundo año, acababa de llegar de México y no sabía inglés, ni el abecedario, todos lo menospreciaban y lo creían tonto. Me dediqué a ayudarlo tres veces por semana y el niño en 6 meses aprendió a leer, aprendió inglés y cambió su historia, sentí que se puede hacer una gran diferencia en la vida de la gente si le damos la oportunidad de aprender”, agregó.

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