Hispano ganó $3 millones en la lotería, pero por una demanda, lo perdió todo

Ganar la lotería fue una pesadilla para Raymundo Gómez, quien perdió el millonario premio de lotería por una disputa legal con un amigo

Dinero lotería

El hispano no pudo comprobar que fuera el dueño del ticket de lotería ganador. Crédito: Shutterstock

Ganar la lotería es el sueño de millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, para Raymundo Gómez, un hispano de 72 años residente en California, este golpe de suerte se convirtió en una amarga pesadilla legal.

Lo que parecía ser el inicio de una vida llena de comodidades y estabilidad económica terminó en una disputa judicial que lo dejó sin un solo dólar de los $3 millones de dólares que había ganado.

Gómez llevaba una vida humilde, subsistiendo con lo que obtenía de la recolección de latas y plásticos. Un día, decidió probar su suerte y compró 2 boletos de la lotería “Set For Life” en un 7-Eleven. Al raspar uno de ellos, descubrió la palabra “LIFE”, lo que significaba que había ganado el premio mayor.

La noticia fue un giro inesperado en su vida. Consciente de la gran suma de dinero que recibiría, optó por la opción de pagos mensuales y alcanzó a cobrar $500,000 antes de recibir una notificación judicial que cambiaría su destino.

La demanda que lo cambió todo

Florencio Cabrera, un conocido de Raymundo, presentó una demanda en su contra alegando que el boleto ganador le pertenecía.

Según su versión, ambos habían comprado boletos en la misma tienda y los habían revisado juntos. Dado que no entendía inglés, Cabrera pidió ayuda a Raymundo para verificar si su boleto era ganador. Después, viajó a México confiado en que su amigo guardaría el ticket, pero al regresar descubrió que el premio ya había sido reclamado.

Esta acusación desencadenó una batalla legal en la que Raymundo se vio obligado a defenderse. Cabrera aseguraba que el boleto no le pertenecía y que este lo había reclamado sin su consentimiento.

Gómez negó rotundamente las acusaciones. En una entrevista con Univision, sostuvo que compró los boletos por su cuenta y que su amigo no estaba presente en ese momento. “Le digo que yo solito compré los boletos. Los raspé, uno me salió y el otro no. Él no estaba allí, él estaba en su tierra ese día que yo gané la lotería. ¿Cómo puede decir que yo se lo robé? Es mi boleto, lo juro ante Dios”, declaró.

A pesar de sus afirmaciones, no pudo presentar pruebas contundentes que respaldaran su versión ante la corte. La falta de evidencia fue un factor clave en la decisión final del tribunal.

El caso fue llevado ante un tribunal en San Diego, donde la Justicia determinó que Raymundo debía devolver el dinero que ya había cobrado. Su falta de respuesta legal adecuada a la demanda resultó en un fallo a favor de Cabrera, quien fue reconocido como el legítimo ganador del premio.

Aunque Raymundo intentó apelar la decisión con la ayuda de su hijo, el juez rechazó su solicitud y ordenó la restitución inmediata del dinero recibido. Como resultado, perdió los $3 millones y quedó sin recursos para seguir adelante con la vida que había imaginado tras su inesperado golpe de suerte.

Tras el fallo judicial, el hispano se vio obligado a volver a su rutina diaria de recolección de latas, como si la fortuna nunca hubiera tocado su puerta. El impacto emocional y financiero de la disputa legal lo dejó en una situación precaria, sin los medios para continuar la vida que había comenzado a construir con su premio.

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