Nueva York: migrantes exigen seguridad laboral en el comercio ambulante
Vendedores protestaron ante el Concejo municipal para reclamar permisos para trabajar legalmente y eludir multas y detenciones por el ICE
Se estima que hay unos 20,500 trabajadores de delivery en Nueva York, el 80% de ellos son latinos. Crédito: AP
Miles de vendedores ambulantes en Nueva York, se manifestaron el martes ante el Concejo municipal exigiendo reformas que garanticen sus derechos laborales y seguridad para trabajar y habitar frente al temor a las redadas migratorias y la represión policial. Se estima que en la ciudad hay cerca de 23,000 vendedores ambulantes, la mayoría de ellos latinos.
Estos migrantes, que principalmente reparten comida y venden alimentos y otras mercancías en las calles, piden cambios en las regulaciones de los permisos para venta en Nueva York ante el riesgo de ser deportados por los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).
Se estima que de este total de vendedores ambulantes que hay en la ciudad, unos 20,500 venden comida, de acuerdo con la ONG Street Vendor Project, que agrupa a más de 2,500 de estos trabajadores. La mayoría procede de países como México (30%), Ecuador (24%), Egipto (20%), Senegal (7%) y Estados Unidos (4%).
Los trabajadores, con el apoyo de varios sindicatos exigieron que se apruebe un paquete de cuatro proyectos, antes del receso navideño para obtener seguridad para trabajar. En los últimos dos años, una oleada de migrantes llegó a Estados Unidos y en su mayoría trabajan como vendedores o ‘deliveristas’.
La ola de arribos se detuvo drásticamente, con la llegada de Donald Trump a la Presidencia e implementó una agresiva política de detenciones y deportaciones, principalmente de migrantes indocumentados.
Esta protesta ocurre también justo unos días antes de las elecciones para el nuevo alcalde de Nueva York, donde el demócrata, ‘socialista’ y musulmán Zohran Mamdani es amplio favorito:
“No me queda más remedio que salir (a trabajar), tengo que mantener a mi familia“, reclamaron los manifestantes durante un mitin previo a la marcha que pasó varias veces alrededor de la alcaldía.
¿Qué piden los migrantes latinos al gobierno de Nueva York?
Uno de los proyectos de ley propone aumentar los permisos para que los vendedores ambulantes puedan trabajar legalmente, un reclamo con décadas de antigüedad, debido a que esta ciudad limita a poco más de 800 permisos al año, desde 1979, mientras que hay miles de solicitudes a la espera de una reforma.
Otro de los proyectos que promueve este grupo busca evitar que las aplicaciones ‘desconecten’ a los ‘deliveristas’ sin justificación y también los ayude a protegerse de las multas de tránsito a los repartidores y que bajo la Administración del alcalde Eric Adams han sido catalogadas como ‘criminales’ porque se atienden en una corte de lo criminal, que expone a los inmigrantes a ser detenidos y deportados.
Se estima que en Nueva York hay unos 65,000 repartidores de comida. De ellos, la gran mayoría (hasta un 80%) son inmigrantes.
De momento, restan todavía cuatro audiencias para evaluar el paquete de proyectos y todavía no se pronuncia la presidenta del Concejo, Adrienne Adams, a quien los migrantes acusaron durante la protesta de escuchar a las aplicaciones y no a las personas.
De no ser aprobados, los proyectos de ley tendrían que ser presentados de nuevo bajo la próxima administración, luego de las elecciones del próximo 4 de noviembre.
La dramática situación de los vendedores ambulantes en Nueva York
De acuerdo con una vendedora ambulante consultada por la agencia EFE, decidió emigrar a Nueva York para vender frutas en la calle desde que llegó de Ecuador “por no tener allá sustento y recibir amenazas”. Aseguró que actualmente, la policía interviene a los vendedores que no tienen licencia, decomisa sus mercancías e impone multas de hasta $1,000 dólares.
La inmigrante dijo ser viuda, que su trabajo sostiene a su familia en la ciudad y todavía envía dinero a quienes se quedaron en su país. Sin embargo, “como diez veces” la policía decomisó su mercancía y recibió multas de $500, $800 y $1,000 dólares y que ha “tenido que pagar con dinero prestado para seguir luchando”.
“Necesitamos las licencias. Mis hijos necesitan comer. Yo pago todo y la educación de mi hijo. A esos que se drogan, que la venden, que matan, no les hacen nada. queremos trabajar“, afirmó, en referencia a la criminalización que enfrenta sólo por ser migrante.
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