3 formas naturales de mantener las arterias limpias
Un cirujano vascular explica algunos métodos naturales y respaldados por estudios para mantener las arterias limpias y proteger la salud del corazón
Hay cosas simples que puedes hacer para garantizar el buen funcionamiento de tus arterias. Crédito: Shutterstock
En el mapa íntimo del cuerpo, las arterias actúan como autopistas luminosas que llevan vida en cada latido. Sin embargo, cuando esa red empieza a llenarse de “tráfico” biológico (grasa, calcio y colesterol), surgen los atascos que nadie quiere: la aterosclerosis, las obstrucciones, la pérdida de elasticidad y el riesgo de complicaciones cardiovasculares.
Pese a su importancia, el cuidado de las arterias suele quedar relegado, como ese rincón olvidado de la casa que solo se atiende cuando ya hay problemas.
Para el cirujano vascular Dr. Sumit Kapadia, con 18 años de experiencia clínica, mantener limpias las arterias no requiere rituales imposibles ni tratamientos complejos. 3 ajustes sencillos y naturales pueden cambiar el rumbo de la salud cardiovascular. Y, según él, cuanto antes se adopten, mejor.
Qué sucede cuando las arterias comienzan a obstruirse
El problema se gesta en silencio. La acumulación de placa, formada por grasas, colesterol, calcio y desechos celulares, endurece y estrecha los vasos sanguíneos. Este proceso, conocido como aterosclerosis, altera el flujo normal de sangre y oxígeno.
Los síntomas suelen aparecer rápido, aunque muchas personas los minimizan:
* Las arterias estrechas reducen el flujo sanguíneo.
* La falta de oxígeno puede generar dolor en el pecho.
* El corazón tiene que esforzarse más para empujar la sangre a través de los canales bloqueados.
Cuando estas placas se vuelven inestables y se rompen, pueden desencadenar un infarto o un accidente cerebrovascular. Y el daño no se queda ahí: también afecta las piernas, donde suele empezar la llamada enfermedad arterial periférica, una señal temprana de que el sistema circulatorio pide ayuda.

1) Aumentar la ingesta de vitamina K2: un guardia que evita la calcificación
El primer pilar que recomienda el Dr. Kapadia es elevar el consumo de vitamina K2, un nutriente poco conocido pero decisivo. A diferencia de la vitamina K1, más vinculada a la coagulación, la K2 activa proteínas que regulan el depósito de calcio en el organismo.
Sin suficiente vitamina K2, el calcio puede desviarse hacia donde no debe: las paredes arteriales. Con ello aumenta la calcificación vascular, un proceso que endurece los vasos e incrementa el riesgo cardiovascular.
La vitamina K2 está presente en: productos lácteos, yemas de huevo, fermentados como natto y chucrut y ciertos quesos.
Los estudios más recientes muestran que quienes consumen más K2 desarrollan menos calcificación coronaria y presentan arterias más flexibles. Incluso se ha demostrado que la suplementación puede reducir la rigidez arterial y ralentizar la progresión de la calcificación en personas de riesgo.
En palabras del especialista, este nutriente funciona como “un interruptor biológico que evita que el calcio se convierta en cemento para las arterias”.
2) Reducir los carbohidratos refinados: menos inflamación, más protección
El segundo consejo se centra en un enemigo habitual de la dieta moderna: los carbohidratos refinados. Pan blanco, refrescos, snacks dulces y productos ultraprocesados pertenecen a esta categoría.
Aunque contengan poca grasa, provocan una combinación dañina: aumento de inflamación, estrés oxidativo, rigidez en las paredes vasculares y mayor tendencia a acumular placa.
A largo plazo, el consumo constante de azúcares simples contribuye a la resistencia a la insulina y al síndrome metabólico, 2 condiciones que desgastan silenciosamente las arterias.
La recomendación: reemplazar estos alimentos por granos enteros, vegetales y fuentes ricas en fibra, ingredientes que fomentan la estabilidad metabólica, reducen la inflamación y mejoran la flexibilidad vascular. Cada elección en el plato es, en cierto modo, un voto a favor o en contra del sistema cardiovascular.
3) Actividad física diaria: el pulso que mantiene vivas las arterias
El tercer pilar se fundamenta en el movimiento. Para mantener limpias y funcionales las arterias, el Dr. Kapadia aconseja al menos 30 minutos de actividad física diaria, ya sea caminar, nadar, andar en bicicleta o realizar entrenamiento de fuerza.
El ejercicio ayuda a mejorar la circulación, reducir la presión arterial, equilibrar los niveles de colesterol, controlar el peso y evitar la acumulación de placa.
Además, los estudios muestran que quienes se mantienen activos tienen arterias más elásticas y menor incidencia de eventos cardiovasculares. La actividad física cotidiana actúa como un barrido natural que evita el estancamiento del flujo y mantiene el sistema en movimiento.
¿Por qué muchas veces la enfermedad arterial empieza en las piernas?
Las arterias de las piernas son largas, trabajan contra gravedad y soportan gran parte del peso corporal. Por eso son más vulnerables a la acumulación de placa. Cuando se estrechan, el flujo disminuye y aparecen señales como dolor al caminar, entumecimiento o calambres.
Detectar estos síntomas a tiempo es clave: suelen ser la primera llamada de atención de un problema cardiovascular más amplio.
Estas medidas, simples, pero potentes, funcionan como una limpieza profunda y sostenida para las arterias. Adoptarlas puede reducir significativamente el riesgo de obstrucciones y proteger el corazón a largo plazo. Como recuerda el cirujano, “igual que cuidamos la casa para que dure, también debemos cuidar las arterias, porque de ellas depende nuestra energía cotidiana”.
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