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La razón científica por la que la avena vence a la sémola en saciedad y proteína

La avena integral supera a la sémola gracias a su fibra betaglucano y alta proteína. Evita picos de azúcar, mejora tu digestión y te da energía real y duradera

La avena, en especial la integral o en hojuelas gruesas tiene un índice glucémico menor que la sémola de trigo.

La avena, en especial la integral o en hojuelas gruesas tiene un índice glucémico menor que la sémola de trigo. Crédito: Shutterstock

Una mayor concentración de proteínas, un bajo índice glucémico y altos niveles de fibra hacen de la avena una excelente opción en comparación con la sémola de trigo. La diferencia radica principalmente en que la avena se consume como grano integral, mientras que la sémola suele ser un producto altamente procesado.

La avena, en especial la integral o en hojuelas gruesas, tiene un índice glucémico menor que la sémola de trigo, lo que tiene un impacto directo en la disminución de los picos bruscos de azúcar en sangre, generando energía sostenida por más tiempo. Además, la avena es rica en fibra soluble llamada betaglucano, que forma un gel en el intestino. Esto no solo mejora la digestión, sino que ralentiza la absorción de glucosa y ayuda a reducir el colesterol.

Otra de las ventajas es que la avena posee una mayor concentración de proteínas por porción, esencial para la reparación muscular y la saciedad, a diferencia de la sémola, que es principalmente almidón.

Para las personas con control del azúcar, se sugiere la versión menos procesada (evitar las avenas instantáneas con azúcar añadida) y acompañarla con una fuente de grasa saludable, como nueces o semillas de chía, para potenciar aún más su efecto positivo.

Control del azúcar en sangre

El manejo de la glucosa es vital no solo para diabéticos, sino para evitar los “bajones” de energía a media mañana que suelen arruinar nuestra productividad. La clave aquí es la velocidad de absorción: la avena tiene un Índice Glucémico (IG) bajo (0-55) en sus versiones de grano entero o corte de acero (steel-cut). Esto garantiza que la energía se libere de forma sostenida, manteniendo tu cerebro alerta sin picos de insulina.

Mientras tanto, la sémola tiende a un IG moderado a alto. Al ser un producto más procesado y molido, el cuerpo la digiere a una velocidad mayor, lo que puede provocar una “montaña rusa” de energía. Es importante tener en cuenta que la avena instantánea tiene un IG de hasta 83, similar al pan blanco. Si buscas salud real, huye de los sobres con sabores artificiales y azúcares añadidos.

El poder de la fibra

La fibra es uno de los elementos clave en la nutrición basada en ciencia. La avena es fuente de fibra con betaglucano, conteniendo aproximadamente 5.44 g de fibra por cada 100 g. Este compuesto crea un gel en el intestino que no solo atrapa el colesterol “malo” (LDL), sino que también alimenta tu microbiota. En cambio, el aporte de la sémola es considerablemente más bajo: 0.8 g de fibra por cada 100 gramos. La sémola se comporta como un carbohidrato con poco soporte para tu salud digestiva y una saciedad muy efímera.

Diferentes niveles de proteínas

Hay alimentos de origen vegetal como la avena que aportan proteínas que ayudan a mantener tus músculos y tejidos. Si quieres sentirte lleno por más tiempo, la densidad proteica es innegociable. La avena aporta 12.5 g de proteína por porción; combinada con leche o bebidas vegetales enriquecidas, es un combo potente para empezar el día. A diferencia de la sémola, con tan solo 1.7 gramos, es casi puramente almidón, lo que la convierte en una opción nutricionalmente más “pobre” si la comparamos gramo a gramo con el grano de avena.

Receta de avena trasnochada

Esta receta es muy sencilla de preparar; se acostumbra a hacerla la noche anterior para que se hidrate y esté en su punto por la mañana. Esta versión es alta en fibra y proteína, diseñada para mantenerte satisfecho y con energía estable.

Ingredientes:

  • 1/2 taza de avena integral.
  • 3/4 taza de leche de almendras o avena.
  • 1 cucharada de semillas de chía.
  • 1/2 cucharadita de canela en polvo.
  • 1/2 manzana picada en cubitos.
  • Topping de proteína: 1 cucharada de mantequilla de almendras o nueces picadas.

Modo de preparación

En un frasco de vidrio, mezcla la avena, la leche, la chía y las especias. Agita bien y deja reposar en el refrigerador. Esto rompe los antinutrientes de la avena y la hace más digerible. A la mañana siguiente, en lugar de comerla fría, vierte el contenido del frasco en una pequeña olla a fuego medio durante 3-5 minutos. Agrega los cubitos de manzana a la olla mientras se calienta; la manzana se ablandará y soltará su dulzor natural sin necesidad de azúcar añadida.

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