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Aún “en Venezuela hay un régimen criminal”: Pedro Urruchurtu, vocero internacional de María Corina Machado

Tras escapar a 412 días cautivo en Venezuela, es el Director de Relaciones Internacionales del partido político de la ganadora del Nobel de la Paz 2025

Pedro Urruchurtu en "Geneva Summit for Human Rights and Democracy": Suiza, febrero 2026.

Pedro Urruchurtu en "Geneva Summit for Human Rights and Democracy": Suiza, febrero 2026. Crédito: Oliver O'Hanlon | Cortesía

“Vivíamos rodeados por cuerpos de seguridad armados, bajo asedio permanente, con meses sin electricidad y con agua extremadamente limitada. Era un intento deliberado de quebrarnos psicológicamente y de hacernos saber que en cualquier momento serían capaces de cualquier cosa. El régimen apostaba al desgaste, al aislamiento y al miedo. Pero no lo logró. Sabíamos por qué estábamos allí: por defender la libertad de Venezuela”.

Así resume Pedro Urruchurtu Noselli su largo cautiverio de 412 días como “huésped” en la embajada de Argentina en Venezuela -con poco y luego ningún personal diplomático- desde el 20 de marzo de 2024 junto a Magalli Meda, Humberto Villalobos, Claudia Macero, Omar González y Fernando Martínez Mottola, todos ellos parte del equipo político de la líder opositora María Corina Machado.

En medio de crecientes tensiones que llevarían al cese de relaciones diplomáticas entre Nicolás Maduro y el presidente Javier Milei -con Lula da Silva como supuesto mediador- el gobierno argentino les concedió asilo, pero el régimen chavista no los dejó salir. En el ínterin no dejaron de trabajar para que Edmundo González Urrutia -sustituto de Machado tras ser inhabilitada- lograra ganar las presidenciales, aunque Maduro no lo reconoció.

Meses más tarde el ingeniero Martínez Mottola pudo abandonar la sede diplomática en un auto consular y se presentó ante la fiscalía, que le impuso arresto domiciliario hasta que falleció el 26 de febrero de 2025 en Caracas a los 71 años. Mientras, los otros cinco seguían bajo asedio -con restricción de luz, agua, comida y medicinas- y sus familias también eran acosadas. Hasta lograr escapar el 6 de mayo y llegar a EE.UU. en la intrépida “Operación Guacamaya” -cuyos detalles aún se desconocen oficialmente-, anunciada en su momento por el Secretario de Estado, Marco Rubio.

-¿Qué fue lo más difícil del cautiverio en la embajada de Argentina en Caracas?
-Diría que, entre muchas cosas, la incertidumbre constante.

-¿Qué aprendizaje le dejó esa experiencia?
-Que la libertad nunca puede darse por sentada y eso aplica para todos. Cuando un régimen puede decidir lo que quiera sobre ti, entiendes de forma brutal lo que significa vivir bajo una tiranía criminal. Lo vivimos nosotros, pero también cientos de presos políticos torturados y miles de venezolanos sometidos a la persecución y al exilio forzado. Pero también confirmé algo: los sistemas autoritarios intentan quebrar a las personas, pero terminan revelando su propia debilidad. Si necesitan perseguir, cercar y encarcelar para sostenerse es porque ya perdieron la legitimidad ante su propio país. Sólo se sostienen por miedo y terror. Pero no son infalibles. Tienen debilidades, grietas. Siempre se les puede derrotar, y eso es lo que explica nuestro escape.
Creo que también debemos mencionar el propio precedente que esta situación creó y que es terrible: el uso de una sede diplomática como centro de tortura y reclusión, contraviniendo el derecho internacional en pleno, especialmente las Convenciones de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y de Caracas sobre Asilo Diplomático. Convertir una (embajada) en prisión frente a los ojos del mundo es realmente gravísimo y una confirmación más del modelo criminal con el que el régimen se sostiene.

Generación criada en el chavismo

Nacido en Caracas en 1990, Urruchurtu era apenas un niño durante las intentonas golpistas de Hugo Chávez (1992) y su posterior llegada electoral al poder (1999) tras ser indultado. Hoy politólogo y Director de Relaciones Internacionales de Vente Venezuela -el partido político de Machado-, vive de momento en Washington DC, siempre en constantes viajes. Por ejemplo, el mes pasado participó en Suiza en la 18va Cumbre de Ginebra por los Derechos Humanos y la Democracia. Por ello ha sido reconocido con el Premio Peter Göttel 2024, otorgado por el Centro Liberal Internacional Sueco (SILC); el Premio a la Libertad 2024 de la Federación Internacional de Juventudes Liberales (IFLRY, Berlín); y el Premio a la Libertad 2025 del Instituto Republicano Internacional (IRI, EE.UU.), entre otros.

Los sistemas autoritarios intentan quebrar a las personas, pero terminan revelando su propia debilidad (…) Un régimen que se sostiene por la fuerza sólo puede ceder con fuerza"

Pedro Urruchurtu Noselli Director de Relaciones Internacionales de Vente Venezuela

-¿En qué consiste su trabajo actual desde el exilio en EE.UU. en relación con Venezuela?
-Nuestro trabajo no se centra sólo en Estados Unidos, aunque está muy claro que Estados Unidos y el gobierno del presidente Trump son nuestros principales aliados, con los cuales estamos muy agradecidos, especialmente después de lo ocurrido el 3 de enero con la captura del narcoterrorista Nicolás Maduro. Pero también nuestro trabajo involucra (relaciones) con otros países del hemisferio, entendiendo la importancia del músculo que necesitamos para redoblar todos los esfuerzos que nos permitan concretar la transición a la democracia cuanto antes.
En ese sentido mi labor, junto a la del equipo, es articular apoyos políticos, institucionales y estratégicos para la transición en Venezuela y para que lo que millones de venezolanos aspiran, que no es otra cosa que vivir en libertad, se respete. También se trata de una tarea de permanente denuncia y de la preservación de la memoria. El régimen ha intentado normalizar la persecución, el exilio y el secuestro político. Nosotros recordamos al mundo que en Venezuela hay un régimen criminal que comete terrorismo de Estado y que ha violado sistemáticamente los derechos humanos, por lo que debe enfrentar presión internacional sostenida. En pocas palabras: construir las condiciones externas, en coordinación con las internas, para que la libertad de Venezuela sea irreversible.

-¿Cómo es su relación en este momento con María Corina Machado? ¿Qué tipo de actividades desarrolla su organización Vente Venezuela tras la salida de Maduro del poder?
-Mi relación con María Corina Machado es de trabajo, confianza y una convicción compartida: Venezuela merece y tendrá democracia y libertad plenas. Es una relación de respeto mutuo. He tenido el inmenso honor de acompañarla en el frente internacional durante años y hoy seguimos trabajando muy estrechamente en la consolidación del apoyo global a la transición venezolana. Acabamos de llegar de Chile donde vivimos experiencias conmovedoras que aún estamos procesando. Servir a la causa democrática venezolana es un gran honor y responsabilidad a la vez.
Con respecto a Vente Venezuela diría que, en esta nueva etapa, va mucho más allá del propio partido. Se trata más bien de la incorporación de todas las fuerzas vivas que contribuyan a consolidar la transición. Eso incluye a otros partidos, pero también incluye a muchas organizaciones que trascienden a los propios partidos. Vente Venezuela, como partido que defiende la libertad individual, la responsabilidad colectiva, la propiedad privada, la economía de libre mercado y el Estado de Derecho, también entiende en su rol histórico y su momento como fuerza política que no puede por sí sola conducir este proceso. Depende de todos. En definitiva, se trata de una responsabilidad histórica: contribuir a reconstruir las instituciones, defender el Estado de Derecho y asegurar que el país nunca vuelva a caer en un sistema autoritario.

Necesitamos redoblar todos los esfuerzos que nos permitan concretar la transición a la democracia cuanto antes"

Pedro Urruchurtu Noselli Director de Relaciones Internacionales de Vente Venezuela

-El mismo 3 de enero Trump hizo declaraciones confusas cuestionando el liderazgo de Machado. Luego hubo muchas críticas dentro y fuera de Venezuela por ella obsequiarle su Premio Nobel. ¿Cómo responde a esos cuestionamientos?
-Hay algo que debe quedar claro: el reconocimiento internacional que recibió María Corina Machado no es personal, es un reconocimiento a la lucha de millones de venezolanos. Las decisiones políticas que se toman en ese contexto buscan ampliar alianzas para la libertad de Venezuela. Ese es el objetivo central. Nuestra tarea y mandato es liberar un país y en eso seguimos enfocados, haciendo todo lo que nos corresponda, entendiendo que el rol de liderazgo es acelerar los tiempos y alinearlos con los tiempos de la urgencia de los venezolanos. Por eso, como ella ha dicho, ese reconocimiento al presidente Trump de parte de ella es una muestra de gratitud por haber puesto la vida de hombres y mujeres estadounidenses en peligro para ayudar al pueblo venezolano.

-¿Para cuándo considera viable un cambio de régimen en Venezuela que incluya la salida del chavismo?
-Las transiciones no ocurren por calendario, ocurren cuando se acumulan fuerzas políticas, sociales e internacionales suficientes. Se trata de hitos, más que de tiempos. Por eso lo ocurrido el 3 de enero fue clave, porque un régimen que se sostiene por la fuerza sólo puede ceder con fuerza, a través de una amenaza creíble que se convierte en realidad, tal como ocurrió. De allí en adelante la prioridad es el desmantelamiento del aparato represivo, que incluye la disolución de organismos usados para perseguir y torturar, así como el cierre de los centros de tortura y reclusión usados políticamente. Desde luego la libertad plena, inmediata e incondicional de todos los presos políticos y el regreso del liderazgo en el exilio, con plenas garantías civiles para el ejercicio de sus derechos políticos.
Está claro que el chavismo perdió la legitimidad dentro de Venezuela. Perdió el respaldo popular y hoy se sostiene principalmente por coerción. Cuando un sistema depende más de la represión que del apoyo ciudadano su final no es cuestión de si ocurrirá, sino de cuándo, y nosotros estamos haciendo que ocurra, porque cuando el terror -que es lo único que sostiene al régimen- sea sobrepasado por la gente como ya estamos viendo, la libertad será una realidad. En ese sentido, los venezolanos queremos FULL DEMOCRACY (democracia plena), y para ello es necesario avanzar en tres cosas concretas: 1) Presión y coordinación internacional para garantizar una transición democrática. 2) El desmantelamiento del aparato represivo, la liberación de todos los presos políticos y el regreso de los líderes exiliados, particularmente los líderes legítimos María Corina Machado y el presidente electo Edmundo González Urrutia, lo cual es esencial para reconstruir la vida política del país. 3) Elecciones libres y verificables, con las instituciones democráticas restauradas y las estructuras autoritarias y criminales desmanteladas.

Pedro Urruchurtu y María Corina Machado en Caracas durante las primarias de 2023
Crédito: Cortesía

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