Violencia, marginación y migración en Honduras
Pero en Honduras no sólo recienten el contexto de violencia las personas que han caminado en sus calles desde niños
Honduras. Un país pequeño territorialmente, con una población de poco más de 8 millones de habitantes, pero con uno de los índices de violencia más altos del mundo. Quienes están familiarizados con el fenómeno transmigratorio de centroamericanos por territorio mexicano, seguramente habrán escuchado hablar sobre este país de Centro América. De esta nación provienen la mayoría de los migrantes que transitan por México y que se dirigen hacia Estados Unidos. Pero, ¿Sabemos cuáles son los motivos que orillan a miles de personas a emprender el éxodo? Cuál es el contexto que los hace tomar la decisión de salir -o huir- de su tierra, para tratar de buscar una vida mejor.
El contexto hondureño es complejo, aunque bien podría resumirse en dos factores generales que desencadenan en otros: la violencia y la marginación. De acuerdo con cifras de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el continente americano ocupa el primer lugar en cuanto a las muertes por homicidio. Otros estudios consideran que América Latina es la región del planeta con mayor número de muertes por asesinato, siendo países como Chile o Cuba los que registran los índices más bajos, y liderando el listado naciones como El Salvador, Venezuela y Honduras.
Este último es el país con la mayor tasa de homicidios en el mundo. Según el informe de Homicidios 2013 de la ONU (publicado en 2014). Durante el año 2013 el promedio de asesinatos en el país catracho fue de 90.4 personas por cada 100 mil habitantes. Es decir, el total de muertos durante ese año fue de 7,172 personas. Cifras muy por encima del segundo lugar en América Latina que fue Venezuela, con una tasa de 53.7 personas por cada 100 mil habitantes.
Pero no sólo los hombres han sido víctimas de la violencia en Honduras. Según la ONU, el país además ocupa los primeros lugares en el mundo en feminicidios, con una tasa de 14.6 por cada 100 mil habitantes (cifras respaldadas también por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, UNAH). En el año 2013 según un informe de la UNAH, 636 mujeres hondureñas fueron asesinadas de forma violenta, cifras que advierten un incremento de 30 casos en comparación al año anterior, lo cual provocó que se desplazara a México y Guatemala de los primeros lugares en este rubro.
Por otro lado, a finales del 2013 el índice de pobreza en tierras catrachas superó el 80 por ciento. Es decir, más de 6 millones de personas de los poco más de 8 millones de habitantes del país, se encontraban en condiciones de pobreza y pobreza extrema. Las Lempiras (moneda hondureña) percibidas no alcanzan para vivir. Las oportunidades escasean, los derechos sociales brindados por el Estado (salud, educación) son deficientes. El incremento del crimen es una constante: guerra entre pandillas, cobro de piso, violencia, secuestro, asesinatos, asaltos, e intranquilidad son el pan de cada día en muchas de las poblaciones del territorio hondureño. Tanto en la zona urbana como en las comunidades rurales, el ambiente que se respira es de inseguridad. Las familias cada vez se sienten menos seguras, y en consecuencia muchos de sus miembros optan por el éxodo hacia otros lugares. Es decir, la migración se convierte en una válvula de escape. Un medio para evadirse de la marginación y la violencia.
Pero no sólo los jóvenes-adultos se corrompen ante las garras de las bandas de delincuentes. Lastimosamente, las bandas criminales como los “Maras”, reclutan desde corta edad a los jóvenes para unirlos a sus filas. Durante el año 2013, según registros del Gobierno Hondureño, como consecuencia del contexto pobreza-violencia, poco más de 2,100 jóvenes (niños-adolecentes) emigraron de su país, generalmente con destino a Estados Unidos. Tan sólo en lo que llevamos del año 2014, más de 3,300 adolecentes han abandonado su tierra.
Destaca el caso de San Pedro Sula; una ciudad donde las muertes relacionadas con la violencia entre pandillas y delincuencia están a la orden del día. Las estadísticas son contundentes, en proporción al número de habitantes de la ciudad, en San Pero Sula se cometen más homicidios que en urbes en guerra, o incluso que en violentas ciudades mexicanas coaccionadas por los carteles de la droga. Las cifras de los últimos años señalan que cada día son asesinadas alrededor de 15 personas en Honduras. En este tenor, la tasa de homicidios en esta ciudad durante el año 2013 fue de 187 por cada 100 mil habitantes, lo cual la ubicó por tercer año consecutivo en el liderato del ranking de las 50 ciudades más violentas del mundo, por encima de Caracas, Venezuela (2do) y Acapulco, México (3ro).
Lo anterior es sólo un poco del contexto que antecede al migrante centroamericano que se encuentra en tránsito por México. Pero en Honduras no sólo recienten el contexto de violencia las personas que han caminado en sus calles desde niños. Los migrantes de retorno, las personas que fueron expulsados de Estados Unidos y regresan a su patria a rencontrarse con sus familiares y tratar de insertarse en el -raquítico- mercado laboral, también son blanco de las bandas de estafadores. En siguientes artículos compartiremos casos que ejemplifican el contexto aludido: la migración de jóvenes, sus peripecias por territorio mexicano al tratar de llegar hasta “el norte”, así como casos de personas que han sido deportados de Estados Unidos y se encontraron con una cruda realidad en Honduras.