En varios estados de México se ha perdido la paz
Los conflictos son solo muestras de un malestar social a ciertos niveles que no se ha atendido
Estudiantes, maestros y familiares de los desaparecidos marchan en Veracruz para exigir el regreso a casa de los jóvenes. Crédito: EFE
El control político que se supone ejerce el Secretario de Gobernación de México está siendo hecho pedazos por una izquierda que está aprovechando el conflicto en el Politécnico, que nació con problemas con la directora y algunos maestros. Ahora esto deriva en un paro general en esa casa de estudios y en un pliego petitorio de los estudiantes con 10 puntos que el Secretario de Educación mexicano está estudiando y debe contestar muy pronto.
Como consecuencia de ese conflicto, los estudiantes, acompañados de otros grupos políticos, se han lanzado a las calles en la Ciudad de México para protestar y presionar a favor de su pliego de peticiones. Como suele suceder, las demostraciones no han sido del todo pacíficas porque hasta lanzaron pedradas a Cuauhtémoc Cárdenas que marchaba en el grupo manifestante.
Si esto no fuera suficiente, hay una indignación nacional por la desaparición de 43 estudiantes de la Normal de Chilpancingo (capital del estado de Guerrero), que a su vez ha hecho que miles de estudiantes de todo el país se manifiesten con protestas y con demandas solicitando que estos muchachos sean devueltos “con vida”.
El que en un país tan militarizado como México alguien pueda secuestrar un camión completo de jóvenes estudiantes sin que se vuelva a saber de ellos, es síntoma de un descontrol, si no en todo el país, sí en varios Estados donde se ha perdido la paz.
Pocas veces en la historia de México hay tanto personal militarizado en todos los rincones del país donde hay problemas de seguridad. El que estén allí soldados, marinos y la policía federal, atenúa los riesgos para la población, pero no resuelve el fondo del problema.
Desafortunadamente estos conflictos son solo muestras de un malestar social a ciertos niveles que no se ha atendido, sino con promesas. En México existe la costumbre política de que en cada sexenio se hace un agujero, para llenarlo de optimismo y promesas. Con la tierra sacada de allí, se tapa el agujero del gobierno anterior, porque desde siempre, el sexenio termina con muchos propósitos y promesas sin realizarse. Quienes no han sido observadores de la política en México, no entienden que al no haber reelección, la lucha del Presidente y miembros de su gabinete, con razón o sin ella, se acorta cada día, y lo que al principio parecía un lapso largo por ser de seis años, para el gobierno actual se ha reducido ya a cuatro y se acorta día por día.
Ojala y aparezcan con vida los estudiantes secuestrados y ojala los movimientos estudiantiles se resuelvan antes de convertirse en situaciones violentas como las de 1968