¿Es importante comunicar los temas de ciencia y tecnología?
Es importante que se implementen y lleven a cabo políticas de comunicación pública de la ciencia, la tecnología y la innovación, con el fin de propagar en la población una cultura científica
Es un hecho que quien lea la pregunta que da título a esta texto, se vería obligada a responder afirmativamente. Eso pasa cuando las preguntas están diseñadas para que en automático se respondan de manera positiva. Sin embargo, lo verdaderamente relevante sería plantearse un tema más complejo: ¿estamos comunicando correctamente los asuntos de ciencia, tecnología, e innovación?, ¿debe ser una prioridad del Estado comunicar la ciencia?
Si nos atenemos a los datos de la Encuesta sobre la percepción pública de la ciencia y la tecnología en México que elaboró el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 33.8% de los entrevistados aseguraron tener un interés grande o muy grande por nuevos inventos tecnológicos, mientras que el 33.1% interés por nuevos descubrimientos científicos. En otras palabras, esas cifras nos ubican en el escenario que sólo tres de cada diez personas, tienen interés por temas de ciencia y tecnología.
Sin embargo este “interés” mostrado, no significa que los entrevistados tengan conocimiento pleno de los temas en cuestión, y mucho menos garantiza acceso a la información científica y tecnológica; simplemente se trata de una intencionalidad de quienes fueron cuestionados por conocer acerca de nuevos inventos o desarrollos científicos. En resumen, nuestra cultura científica está soportada en una estructura de interés y no en una plataforma de acceso y apropiación del conocimiento.
En ese sentido, sabemos que la falta de información y dominio sobre temas de ciencia, tecnología e innovación, es un problema estructural de nuestra sociedad. Por un lado los medios de masas modernos han contribuido a reblandecer la escasa o nula cultura científica existente en nuestra población; y por otro, el Estado (a lo largo de los años) ha fallado en la implementación de políticas públicas encaminadas al fortalecimiento de la cultura de la ciencia. Y por si no fuera suficiente, los sectores dedicados a la comunicación científica compuesto por científicos-investigadores, comunicadores y periodistas científicos, se disputan inútilmente el ejercicio de la divulgación.
Si bien no todos tenemos las mismas posibilidades de convertirnos en científicos o tecnólogos, al menos toda la población sí podemos beneficiarnos de los productos de la ciencia y la tecnología.
Pues como sabemos eso que llamamos «vida cotidiana» está compuesta de una serie de incidencias científicas y tecnológicas que en ocasiones ni siquiera alcanzamos a percibir. De ahí que en la actualidad sea prioritario que se implementen y lleven a cabo políticas de comunicación pública de la ciencia, la tecnología y la innovación, con el fin de propagar en la población una cultura científica.
Por fortuna, existen programas académicos y gubernamentales de comunicación pública de la ciencia, la tecnología y la innovación, que están abordando de manera seria y profesional el tema, alejándose de los debates estériles de si es mejor divulgar o difundir, o de quiénes deben comunicar, etc., para específicamente enfocarse al desarrollo de nuevas estrategias de comunicación científica y tecnológica con el ingrediente principal de considerar a públicos cada vez más amplios, por ejemplo publicaciones dirigidas a niños y niñas, o bien, canalizando recursos a proyectos digitales.
La promesa del actual gobierno mexicano fue que para 2018 se estaría destinando al menos 1% del PIB a inversión de investigación y desarrollo. En cifras del Banco Mundial, en la actualidad apenas alcanzamos en 0,46% del PIB.
Si realmente se cumple la promesa de incrementar la inversión, estaríamos ante un escenario donde será indispensable, para hacer público todo el conocimiento que se vaya generando, comunicar de manera eficaz y eficiente los resultados y aportaciones de los nuevos inventos y desarrollos, generando en la población el deseo por integrar a sus respectivas formas de vida, el uso de la información científica y tecnológica.