window._taboola = window._taboola || []; var taboola_id = 'mycodeimpremedia-network'; _taboola.push({article:'auto'}); !function (e, f, u, i) { if (!document.getElementById(i)){ e.async = 1; e.src = u; e.id = i; f.parentNode.insertBefore(e, f); } }(document.createElement('script'), document.getElementsByTagName('script')[0], '//cdn.taboola.com/libtrc/'+ taboola_id +'/loader.js', 'tb_loader_script'); if(window.performance && typeof window.performance.mark == 'function') {window.performance.mark('tbl_ic');}

Herman Cain, ¿tocón con privilegios?

Aunque Herman Cain, el aspirante a la nominación presidencial republicana ha dicho que las acusaciones que pesan en su contra de acoso sexual son “totalmente falsas” y “sin fundamento”, el hecho es que nadie sabe si el Señor Cain es un tocón.

En cualquier momento la historia que hace unos días fue reportada por “Politico”, de que dos mujeres se quejaron del “comportamiento inapropiado” de Cain, pudiese ponerle freno al ascenso en las encuestas al aspirante republicano. O tal vez le ayude entre los que les encanta escuchar al negro decir cosas que ellos no hablan en público acerca de diversos temas.

Lo que me fascina, dándose lo que hemos estado reportando por estos lares sobre malamañosos que han acosado a mujeres y que hemos denominado tocones, es cómo los privilegiados son tratados.

En NYC formamos un sal pa’fuera con la búsqueda del primer tocón. El infeliz que fue capturado está acusado en 12 casos de ser el acosador de mujeres que escogió al azar para tocarles partes íntimas de sus cuerpos. Tres de las supuestas víctimas de ese tocón lo han identificado y el supuesto agresor está preso.

En el caso de Herman Cain los acosos del ahora político republicano ocurrieron hace unos 12 años cuando éste presidía la Asociación Nacional de Restaurantes en los años noventa.

Cain -quien inicialmente negó lo reportado en la página de “Politico”- ya ha dicho que aunque él nunca ha acosado sexualmente a nadie, “si la asociación hizo un acuerdo (con las que lo acusaron), ni siquiera me enteré y espero que no fuera por mucho porque no pasó nada”.

Esto es parte de lo que me saca de quicio. Si a los acosadores que andan sueltos por ahí se les persigue, ¿por qué cuando estos enfermos lo hacen en el sitio de trabajo son protegidos por sus empresas?

Ha habido reportajes de hostigamiento sexual en contra de Michael R. Bloomberg, los cuales el alcalde ha negado. Se ha especulado que el adinerado ha silenciado a sus supuestas víctimas.

En el caso de Cain, las hostigadas fueron silenciadas con el acuerdo monetario. Lo cual debe repugnarnos a todos los que condenamos los abusos en contra de las mujeres. ¿Cómo es que una víctima acepta dinero a cambio de dejar que un abusador siga con sus fechorías sexuales?

Lo que Cain hizo saldrá a la luz pública y entonces veremos que no todos los tocones son tratados iguales. Bajofuego@eldiariony.com

Contenido Patrocinado