Honduras y el voto palestino

La reciente noticia de que el presidente de Honduras, Porfirio Lobo, de que Honduras podría apoyar a la ONU a la declaración unilateral de un estado palestino es increíblemente preocupante. Si llega a suceder, no sólo será un duro golpe para las perspectivas de paz entre los palestinos e Israel, sino también la evidencia de que Estados Unidos ha fracasado en conectar efectivamente con Honduras.

Los países que apoyen la paz en el Medio Oriente deben oponerse a la táctica palestina por muchas razones. Para empezar, los territorios palestinos no cumplen con las pruebas legales establecidas para tener la condición de Estado sobre todo viendo que la Autoridad Palestina (AP) no es un gobierno efectivo. No hay visos de que esta situación se corrija a corto plazo. Los palestinos dependen en gran medida del comercio con Israel. Una declaración de Estado podría poner en peligro dicho comercio y, en consecuencia, toda la economía palestina.

Por otra parte, la AP no ejerce control sobre todo el territorio que reclama para su Estado. El reconocimiento de un Estado palestino en este momento significaría la legitimación de la organización terrorista Hamás. Es Hamás, no la AP, la que gobierna la populosa Gaza.

Además, una declaración unilateral reconocida por la ONU podría servir como peligroso precedente para otras regiones en cuanto al reconocimiento de nuevos estados. En la actualidad, hay unos 120 movimientos separatistas activos en Europa, Africa y Asia. Desde México hacia el sur, hay al menos diez de esos movimientos. Honduras debería tener en cuenta que su voto puede allanar el camino para un nuevo trazado del mapa de América Latina.

Por último, el reconocimiento prematuro de un estado palestino sería un rechazo al principio básico de negociaciones directas entre dos partes, algo en lo que Israel sigue interesado y a lo que la AP se había comprometido.

Pero la verdadera pregunta es ¿por qué el presidente Lobo ha decidido cambiar de opinión? Su nueva postura acerca del tema se produjo horas después de reunirse con el canciller de la Autoridad Palestina Riad al-Maliki. Lobo parece haber factorizado el potencial de inversión árabe y envíos de petróleo y, quizás, tomó en cuenta la numerosa población de palestinos en Honduras que está representada entre los comerciantes.

Pero seguramente hay algo más que eso. No puede haber ninguna duda de que el presidente Lobo, dolido por un tratamiento lamentable por parte de Washington, también hizo su declaración como advertencia para Estados Unidos.

El que la Casa Blanca no apoyara a Honduras, incluso después de unas elecciones certificadamente libres y justas en 2009, ha empujado a que se distancie el que antes fuera país amigo. El presidente Lobo claramente siente que debe tomar una posición en línea con otros países de América Latina hacia Estados Unidos como Brasil, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Venezuela.

Si Estados Unidos quiere ver acciones más positivas en Honduras, debe reconstruir las relaciones con Tegucigalpa. No lo dude. Las tendencias negativas en toda América Latina son el resultado de un vacío creado por una pronunciada falta de disposición por parte de EEUU.