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La costosa brecha digital

La brecha digital se refiere a la diferencia entre aquellos que tienen acceso a las tecnologías de información, y a los recursos y destrezas necesarias para utilizarlas, y aquellos que no tienen dicho acceso. Si la brecha digital no se cierra, la sociedad pagará un alto precio. Relegar a algunas personas a una categoría de “ciudadanos digitales de segunda clase” es muy costoso.

Cerrar la brecha digital no es solamente esencial para las personas que carecen de acceso a Internet, sino que también es fundamental para el bienestar y el progreso económico de nuestra nación en general. Los estadounidenses simplemente no se pueden dar el lujo de tener una brecha digital. Debido a su impacto, la conexión de banda ancha es la próxima frontera de los derechos civiles.

La diferencia entre aquellos que están en línea y aquellos que todavía no son ciudadanos digitales es un problema creciente en los Estados Unidos. El Departamento de Comercio de los EE.UU. reportó una brecha de adopción de un 14% entre hogares hispanos y blancos, aún teniendo en cuenta factores geográficos y socioeconómicos. Esta situación debe ser atendida particularmente porque la mayoría de los niños que nacen hoy en nuestro país pertenecen a minorías.

La política de banda ancha tiene un impacto significativo sobre las minorías, tanto en su papel de consumidores como de empresarios. Las personas y las comunidades que no adopten la tecnología de banda ancha o no posean las aptitudes para aprovechar las oportunidades que la banda ancha ofrece, inevitablemente, quedarán rezagados en lo que respecta a la calidad de vida que se puede obtener en Estados Unidos.

La conexión a Internet de banda ancha ya dejó de ser un lujo, es una necesidad para asegurar la educación, el empleo y atención médica de calidad a través de la telemedicina. Todos y cada uno de los ciudadanos digitales fortalecen nuestra sociedad digital; todos y cada uno de los estadounidenses conectados cuenta.

A medida que más oportunidades relacionadas con el trabajo, la educación y la atención médica se realicen en línea, los gobiernos se verán forzados a hacerse cargo de quienes queden rezagados por la falta de destrezas o medios para participar en la economía digital.

La banda ancha también puede reducir los gastos de encarcelamiento, ya que existe una fuerte relación entre los índices de abandono escolar y los de encarcelamiento; la banda ancha dota a los estudiantes de las herramientas que necesitan para tener éxito escolar y a los trabajadores de las destrezas necesarias para conservar un empleo.

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