Lamenta ‘dureza’ de la ley en Alabama

Washington/EFE – El secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, lamentó ayer la “dureza” que una legislación promulgada en el Estado de Alabama “impone a la vida de miles de inmigrantes”.

La legislación permite que la policía de Alabama arreste a inmigrantes indocumentados que soliciten o realicen trabajos en lugares públicos o privados, y a las personas que oculten, transporten o alberguen a indocumentados.

El Departamento de Justicia de EE.UU. apeló ayer contra la polémica ley, después de que una jueza bloqueara algunas de sus cláusulas sin pronunciarse sobre su constitucionalidad.

El texto de la ley, que se inspiró en la SB1070 de Arizona de 2010 -frenada parcialmente en los tribunales-, exige que la policía, cuando detenga a alguien por alguna infracción, le pida los “papeles” si sospecha que es un inmigrante indocumentado.

Insulza, en una declaración distribuida por la OEA, señaló que los inmigrantes “llegan a Estados Unidos desde los países de América Latina para entregar su esforzado trabajo a cambio de una mejor calidad de vida y de esperanzas que, en muchos casos, su propio país no puede ofrecerles”.

Las leyes como la promulgada, y por ahora en suspenso, de Alabama “apuntan a reprimir artificialmente procesos que son naturales y exacerban sentimientos de discriminación y xenofobia hacia los inmigrantes”.

“No me corresponde comentar decisiones de tribunales nacionales, pero siempre he dicho que la experiencia nos demuestra hasta ahora que buscar solución al problema de la inmigración irregular mediante medidas de carácter restrictivo y punitivo nunca ha sido eficaz”, añadió Insulza.

El secretario de la OEA sostuvo que “lo más sorprendente es que la ley niega el acceso a la educación no solo a los niños hispanos, sino también a los niños estadounidenses cuyos padres se encuentran en una situación migratoria irregular”.

Según un informe del Pew Hispanic Center, la pobreza infantil entre los hispanos en el país establece récord.

Más niños latinos viven en la pobreza -6,1 millones en 2010- que los menores de cualquier otro grupo racial o étnico.