Política social y medios de comunicación

En los últimos años hemos visto en América Latina la incontrolable repercusión de los crímenes comunes y organizados acompañados de un deterioro ético-político-social. Pero más preocupante es el crecimiento de una violencia estructural, aquella que comienza siendo legítima y está latente en todos los niveles sociales, en las decisiones políticas, en los patrones de interacción social, y al mismo tiempo puede reflejarse en cualquier manifestación delictual y en cualquier disidencia personal, cultural o ideológica.

Siempre surgen cuestionamientos, para algunos, esta violencia es producto de la injusticia social fundamentado en la individualidad de una economía de escaso crecimiento, bajo salario y altas ganancias, para otros, la apertura de una economía global que somete a los pueblos pobres a una modernidad consumista que no resiste y que arrastra el deterioro de valores familiares y el irrespeto a lo humano.

A pesar de todo esto, el problema hay que repensarlo bajo una política social de carácter universal e integral. Dicho carácter no es posible, cuando no se prioriza la creación de empleos, la tolerancia hacia el otro, hacia la diversidad, la protección del medio ambiente, el amor familiar, la disciplina ciudadana y la participación de los medios de comunicación e instituciones sociales al mismo tiempo.

Respecto a los medios de comunicación, pueden ser un factor importante en la configuración de una sociedad menos violenta. Por eso hay que tomar en cuenta su funcionamiento cuando se quiere implementar una política social preventiva integral, cuando los fines perseguidos por una nación sean la convivencia social. Esto es así, porque los medios se encargan de realimentar la cultura.

Por eso, existen posibilidades de respuesta político-criminal desde una perspectiva integral que prioriza el papel de los medios masivos de comunicación en la construcción de una sociedad más justa.

Los medios televisivos así como la internet, son instrumentos explícitos, para promover lo suntuoso, la discriminación, irrespeto a la mujer, alcohol, dinero, y promiscuidad sexual.