¿Por qué tomó tanto tiempo?

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El alcalde Bloomberg vaciló por casi 60 días antes de autorizar al NYPD a limpiar Zuccotti Park y devolverlo a la gente de Nueva York.

Dejando a un lado sus objetivos politicos y económicos, Occupy Wall Street rápidamente se redujo a anarquía, caos y una persistente percusión inaguantable para el vecindario del Bajo Manhattan.

Lo pondré de esta manera. Si activistas del Tea Party consideraran acampar indefinidamente tomando cajas de Jack Daniels, haciendo fogatas y cantando “God Bless America” a toda hora de la noche, las élites liberales del Upper West Side le hubieran rogado a Bloomberg que llamara a la Guardia Nacional National Guard para quitar cada una de las banderas de “Don’t Tread on Me” que había en el Zuccotti Park.

Pero ahí está diferencia. Por todas las acusaciones de violencia que han venido a etiquetar al Tea Party por casi tres años, reto a cualquiera a nombrar un activista del Tea Party que haya sido arrestado en cualquier parte de los Estados Unidos por agredir a una persona o dañar una propiedad.

Simplemente no podemos decir lo mismo de Occupy Wall Street y otros campamentos parecidos en Oakland y Oregon. Alcaldes izquierdistas en esas municipalidades se dieron cuenta que ya no pueden tolerar ese tipo de desbarajuste en sus jurisdicciones.

Los que están activos en Occupy Wall Street argumentan que están ejercitando su derecho a la Primera Enmienda sobre la libertad de expresión, congregarse pacíficamente en público y exigir cambio. La frase operativa es “congregarse pacíficamente”. Esto no tiene nada que ver con personas que se juntan para orquestar violaciones, anti-semitismo y ensuciar las calles.

Aunque Zuccotti Park puede estar vacío en este momento, sería prematuro declarar muerto Occupy Wall Street.

Sus miembros están molestos, avergonzados, y humillados por la forma como fueron sacados del parque y ahora quieren retribuir.

Hay planes de cerrar la Casa de Bolsa de Nueva York, partes del sistema del subterráneo, y el Puente de Brooklyn y de lanzarle bombas molotov a la tienda Macy’s. Eso es lo que quieren los ocupantes, y esperan que la gente de Nueva York haga lo que ellos quieran.

Es difícil imaginar cómo el despliegue de tácticas deplorables les ayudará a ganar el apoyo del 99% al que dicen representan. Sencillamente, no hay lugar para este tipo de rufianes en el discurso público.

Y por lo que tiene que ver con el alcalde Bloomberg, esto no fue su mejor trabajo. Si Rudy Giuliani hubiera estado a cargo de City Hall, ni una sola tienda o bolsa de dormer se hubiera permitido en Zuccotti Park. Occupy Wall Street no hubiera visto la luz del día, mucho menos la de la noche.