Sin sentido en Nueva York

Las consecuencias de tal decisión son significantes. Cerca de 60 organizaciones religiosas tendrán hasta el 12 de febrero para salir de las escuelas que hasta al presente han utilizado como lugar que auspicia sus servicios religiosos. El rehusar escuchar este caso puede establecer un precedente nacional que desaloje centenares de grupos religiosos, no sólo cristianos, alrededor de la nación.

La pregunta que muchos líderes religiosos tenemos es, ¿por qué Nueva York ha decido seguir este curso de consistentemente enajenar a comunidades religiosas? Como ciudadano en una sociedad pluralista y democrática, concuerdo cien por ciento con la primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos.

Creo que el gobierno no debe establecer ni tampoco prohibir el ejercicio de ninguna religión en particular. Es decir, aunque la frase “separación de estado e iglesia” no existe en la Constitución, sí creo que el gobierno no debe exigir ni establecer ninguna religión como la fe oficial del estado. No obstante, el tener inquilinos religiosos en escuelas públicas (en horas cuando no hay clases), de ninguna forma es un endoso de ninguna religión.

Múltiples estados alrededor de la nación alquilan sus escuelas públicas a grupos judíos, cristianos y musulmanes sin mencionar organizaciones como los “Boy Scouts” y “Alcoholics Anonymous.” La idea es establecer acceso equitativo independiente de credo o religión.

Es incomprensible ver que tantos estados con mucho menos diversidad religiosa y étnica puedan navegar esta diversidad y Nueva York prosiga una política pública tan recalcitrante y reacia a la diversidad religiosa neoyorquina. Es hora que dejemos de politiquear con la diversidad. El uso de facilidades públicas no es una violación a la distinción entre el estado y la religión con tal que el acceso sea equitativos a todos los grupos religiosos y no endosen el proselitismo.