Entre el NYPD e inmigrantes
La administración Bloomberg y el NYPD quieren que los inmigrantes -sin importar su estatus migratorio- cooperen con la lucha contra el crimen. La respuesta que le dieron a un hombre bien intencionado pone en riesgo que lo logren.
William Giraldo fue grabado en cámara saliendo del Dunkin Donuts a la misma hora que una mujer dijo haber salido antes de ser abusada sexualmente. Para su mala suerte, Giraldo también tiene cierto parecido físico con el atacante. Tras verse en el video que circuló la Policía, Giraldo habló con sus familiares y su prometida y decidió ir al cuartel local sin un abogado para aclarar el terrible malentendido.
Giraldo hizo lo que debía que hacer, pero recibió el tratamiento incorrecto. De acuerdo a reportes, al llegar a la comisaría los detectives le pidieron que confesara el crimen. Lo pusieron en una rueda de identificación, lo instruyeron de cargos, y lo enviaron a la cárcel por no poder pagar la fianza de libertad de $100,000 que se le impuso. Su información fue enviada a agentes de inmigración, como es la práctica en Rikers Island.
En noviembre cuatro meses después de que la Policía lo había descartado como el perpetrador de una serie de ataques sexuales los fiscales retiraron los cargos cuando finalmente los resultados de la prueba de ADN regresaron negativos.
No hubo explicaciones sobre por qué tomó tanto tiempo recibir el resultado del ADN y determinar su inocencia. Tampoco hubo disculpas.
El NYPD cerró el caso, pero el de inmigración sigue abierto. Giraldo teme que resulte en una orden de deportación. Algo devastador en su vida, ya que se acaba de casar con una ciudadana americana de quien espera un hijo.
Para aquellos que han trabajado duro en construir la confianza entre las comunidades inmigrantes y la Policía, el caso de Giraldo perjudica esta relación. La Ciudad quiere que los inmigrantes contacten a la Policía cuando ven algo malo desde un paquete sospechoso en el tren hasta armas ilegales, abusos domésticos o personas desaparecidas sin que teman la deportación.
Sólo toma un error de alto perfil como el de Giraldo para reinstaurar el temor entre comunidades vulnerables. Ray Kelly debería pedirle disculpas a la comunidad inmigrante en general y asegurarles que el NYPD está aquí para ayudar, no para arruinarles sus vidas. Y sobre Giraldo, el NYPD debería notificarle su error a las autoridades de inmigración y pedirles que cierren su expediente.