Un buen acuerdo para Nueva York

Finalmente, a partir del año que viene los neoyorquinos podrán tomar un taxi en las calles fuera de Manhattan casi con la misma facilidad con que lo hacen en Manhattan, gracias a un acuerdo firmado el martes entre el gobernador Cuomo y el alcalde Bloomberg.

El pacto, que el gobernador convirtió en ley ayer, es un negocio redondo: aumenta opciones de transporte seguro en áreas severamente desasistidas por los taxis amarillos; ayuda a regular las recogidas ilegales de pasajeros; le da a miles de taxistas sin medallón –la mayoría de ellos latinos- la oportunidad de expandir sus negocios y aumentar su ingreso familiar; y abre las puertas para ganancias adicionales en el orden de los mil millones de dólares para la ciudad, a través de la venta de nuevos medallones.

La nueva ley también pondrá en circulación 2,000 taxis adicionales aptos para transportar personas con discapacitadas –algo que esta comunidad había pedido por años.

Como en la mayoría de los cambios en política pública, el camino para lograr este cambio no fue fácil.

Desde que el alcalde Bloomberg anunció en enero su intención de aumentar el número de taxis con permiso para recoger pasajeros en la calle -algo hasta ahora exclusivamente controlado por los amarillos-, propuestas y contrapropuestas fueron discutidas, muchas protestas sostenidas, y probablemente miles de dólares fueron gastados en esfuerzos para impedir el cambio.

En medio de este debate, el Alcalde logró en junio llevar una propuesta de ley a la legislatura estatal y logró su aprobación en el último día de la sesión, antes de receso del verano. Pero después de su aprobación, oposición por parte de las grandes bases de taxis sin medallón y de la industria de los taxis amarillos, buscaron persuadir a la legislatura para que anularan el voto, y posteriormente de convencer al gobernador a que vetara la ley. Contra reloj, unas semanas antes de que terminara la sesión legislativa de 2011, el Senado y la Asamblea enviaron una propuesta final al gobernador. Hasta esta semana, no se sabía si el gobernador la firmaría.

Nos satisface ver que el Gobernador Cuomo entendió los intereses de los neoyorquinos trabajadores y firmó esta ley, a pesar de la creciente presión para que la vetara.

Esperamos ver la misma muestra de compromiso en 2012 cuando llegue la hora de defender otros asuntos importantes.