Los chistes racistas y machistas nos limitan

Esta tarde a las 5:30 pm se llevará a cabo una demostración frente a las oficinas de la cadena de televisión ABC en el 77 Oeste de la Calle 66 con el fin de exigir a ABC que se disculpe por un “chiste” racista emitido por un personaje puertorriqueño en la nueva comedia “Work It” que se estrenó la semana pasada.

En el episodio piloto, Angel, personaje interpretado por el actor puertorriqueño Amaury Nolasco, está desempleado y al hablar de un posible trabajo en una compañía farmacéutica, dijo “Soy puertorriqueño. Seré excelente vendiendo drogas”.

Este insulto gratuito, totalmente innecesario y nada cómico — dentro y fuera de contexto — ha causado gran revuelo, comenzando con comentarios en Twitter y Facebook hasta cartas de quejas de político puertorriqueños.

Las burlas y ataques racistas a los latinos no son nada nuevo. Los hemos vivido a diario por varias generaciones, pero no por eso dejan de herirnos. Como vemos que las cosas no cambian, en vez de ponérsenos la piel de hipopótamo y dejar que todos nos resbale y nada nos penetre, ocurre lo contrario: nos volvemos más sensitivos.

A veces envidio a los italoamericanos que ya raramente se quejan de siempre ser representados como pandilleros y criminales. La última protesta de la comunidad italoamericana que ocupó amplio espacio en los medios de comunicación fue en 1969 cuando salió la novela de Mario Puzo, “El padrino”. Pero luego de que las películas basadas en la novela se convirtieran en éxitos globales y series de televisión como The Sopranos arrasaran con los ratings y los premios, ellos parecen haber aceptado su mafioso interior y van riéndose camino al banco — sobre todo los actores italoamericanos que siempre tienen trabajo.

No sé si algún día alcanzaremos ese nivel de madurez o de impermeabilidad o de me-importa-un-pepino-lo-que-digan-de-mí. Tampoco sé si eso es bueno o malo.

Mientras, creo que es bueno protestar equitativamente. Lo cierto es que la mayoría de los comediantes latinos, incluyendo bromistas famosos como George López y John Leguizamo, basan gran parte de sus monólogos presentados en teatros y especiales de cable TV en referencias y estereotipos racistas y sexistas sobre su propia gente. A veces dicen cosas tan insultantes que si salieran de boca de un no-latino, los sacaríamos del escenario a huevazos (jmmm…). Y ni que decir de algunos programas de televisión en español o comentaristas radiales en ciertos programas matutinos.

No sabemos si Amaury Nolasco se quejó sobre la frase que le pusieron en la boca. Era su deber hacerlo. Como dramaturga sé muy bien que los actores tienen buen oído para el dialogo que le toca decir al personaje que interpretan, lo cual respeto y aprecio. En más de una ocasión he cambiado o eliminado parlamentos o palabras siguiendo la sugerencia de un actor.

El respeto debe empezar por casa pero usualmente preferimos no airear los trapos sucios y dejarlos podrir en el fondo del closet.

Para lograr que se nos representa de una manera más saludable, tenemos que dejar de ser víctimas y victimarios.