Ríos Montt en Guatemala

La orden de arresto y procesamiento del exdictador José Efraín Ríos Montt en Guatemala es una buena señal de que la justicia puede demorar pero eventualmente llega.

Lamentablemente no siempre es así, pero los guatemaltecos deben sentirse orgullosos de la manera en que se maneja este caso. Ríos Montt perdió el fin de semana pasada la inmunidad parlamentaria con el cambio de legislatura y fue inmediatamente citado por la jueza, quien después de una audiencia determinó que hay pruebas para procesar al expresidente por cargos de genocidio y crímenes de lesa humanidad.

Ríos Montt asumió el poder con un golpe de Estado en 1982, gobernó hasta el 1983, período en el cual se registraron numerosas matanzas en el contexto de la larga guerra civil de 36 años que sufrió la nación centroamericana. En específico se le acusa a él y a otros militares en más de cien casos en los que habrían muerto más de 1,770 personas, cerca de 1,400 violaciones y el desplazamiento de por los menos 29 mil personas.

Además de Montt, los generales Mauricio Rodríguez Sánchez y Héctor Mario López Fuentes se hallan bajo proceso y arresto en un hospital militar. El exministro de Defensa de Ríos Montt, el exgeneral Óscar Humberto Mejías Víctores, evitó el juicio por incapacidad mental.

El camino de la reconciliación es largo porque es difícil y doloroso para una sociedad enfrentar un pasado cruel en una guerra fraticida. Sin embargo, tal como hemos dicho con anterioridad, no hay reconciliación real sin justicia.

Guatemala está recorriendo esa senda. Los acusados están ancianos y los delitos fueron cometidos hace 30 años, pero la justicia llega especialmente ante estos crímenes masivos.

El mensaje contra la impunidad es claro para cualquier persona que crea que actuar en nombre de la Presidencia, la seguridad y la patria lo protegerá de sus acciones.