‘Voter ID’ es una ventaja para la democracia

¿Qué tienen en común manejar un carro, subirse a un avión y firmar un contrato de alquiler? Respuesta: se necesita tener un documento de identidad con foto para hacer cualquiera de ellos.

Un documento de identidad con foto para comprobar la identidad parece un requisito razonablemente justo para tomar parte en varias actividades diarias de la vida social. Así que no parece muy exagerado requerir uno para votar en unas elecciones y participar de manera oficial en el proceso electoral.

Desafortunadamente, hay quienes se están quejando de este sensato requisito y lo pintan en términos de racismo y discriminación. De acuerdo con algunos grupos de presión, presentar un documento de identidad con foto equivale a la represión del votante y a la privación del derecho al voto.

¿De verdad?

El ‘Voter ID’ que exige la presentación de un documento de identidad con foto no tiene nada que ver ni con el racismo ni con la discriminación. No se lo piden sólo a las minorías sino a todos por igual.

Lo cierto es que requerir a los votantes la presentación de un documento de identidad con foto es el modo más seguro de prevenir el fraude electoral. El fraude electoral supone una amenaza real para nuestro proceso electoral y para el proceso democrático, como se reveló recientemente cuando la secretaria de Estado de Nuevo México, Dianna Durán informó de que una comprobación preliminar de las listas de registro de votantes había encontrado ya a 37 ilegales que habían votado en unas recientes elecciones de Nuevo México.

Y en caso de que se piense que 37 votos no son una gran diferencia en unas elecciones, sólo se necesita recordar las elecciones presidenciales del año 2000 (o las más recientes primarias republicanas de Iowa) para apreciar cómo un sólo voto puede marcar la diferencia en contiendas muy ajustadas.

Y aún hay quien sostiene que presentar el permiso de manejar o un documento de identidad con foto es un plan cruel y poco honrado que busca impedir que las minorías pobres voten.

Seamos claros: la discriminación y el racismo tristemente influyen en parte del tejido social. Pero requerir a los votantes que presenten un documento de identidad con foto no es para privar del derecho al voto a los pobres. Es para asegurarnos de la transparencia en nuestro sistema democrático.

No sea que olvidemos que votar en unas elecciones es un privilegio conferido a los ciudadanos de este gran país. Cuando se levanta la mano derecha para jurar lealtad en la ceremonia de nacionalización, también se está aceptando tomar parte en los deberes cívicos que acompañan a la ciudadanía. Votar es una de las cosas más sagradas en las que tomamos parte como ciudadanos de EE.UU.

Un gran ejemplo para contrarrestar el mito de que presentar un documento de identidad con foto es una forma de privar del derecho al voto se encuentra en el ve- cino país del sur. En México, han fortalecido con éxito la transparencia en el proceso electoral al requerir un documento cuando se vota. Como explica Hans van Spakovsky, exmiembro de la Comisión Federal Electoral (FEC), “la participación ha aumentado en las elecciones mexicanas”. Y este nuevo requisito del documento “ha ayudado a reducir el fraude”.

El racismo y la discriminación no han desaparecido, pero requerir un documento de identidad con foto no tiene nada que ver con eso. Se hace en beneficio de un proceso democrático limpio y justo para todos.