¿Qué estaba pensando?

Si vas a entrar en estereotipos, que te salgan bien, como mínimo. En términos lingüísticos, los dejos en esta terrible serie, ¡Rob!, salieron pésimos. Los personajes mexicano-americanos, Papi (Fernando), protagonizado por Cheech Marín, dice haber inmigrado de México, pero en realidad suena muy estadounidense – específicamente tiene dejo chicano en inglés, del este de Los Ángeles.

El papel que hace Diana María Riva, Mami (Rosa), tiene un dejito, entonces puede que haya inmigrado de adolescente. Sin embargo, cuando dice, en español, “m’hija”, le sale más bien “mi hija”, y así no lo dicen las madres mexicanas.

Maggie, su hija (protagonizada por Claudia Bassols, española), presuntamente nacida y criada en Estados Unidos, se supone es una “inteligente traductora de libros”. Que fuera por completo bilingüe en inglés y en español sería testamento a la tenacidad de sus padres, ya que el sistema educativo estadounidense le habría borrado cualquier ápice de dejo en inglés para el primer grado de primaria.

En lo que abre el programa, se encuentra en casa del nuevo marido, hablando sin acento en inglés. Después de la primera serie de comerciales, está en casa de sus padres, hablando con consonantes enteramente blandos y vocales abiertas, como si por estar allí, se le revirtiera la lengua un par de generaciones.

Su abuelita, protagonizada por Lupe Ontiveros, no habla nada de inglés, por ende la presentan como si fuera muda durante casi todo el programa.

Cheech Marín causa la mayor risa, pero tanto su presencia como su conducta tienen un aspecto forzado. ¿Por qué se rebajan actores de la altura de Cheech Marín y Lupe Ontiveros este nivel tan bajo de chistes sexuales y redacción chapucera?

La escena más ofensiva presenta a Rob en la habitación de la abuelita, enderezando la imagen de su difunto esposo, causando que las velas rojas del altar le ataquen los genitales. Durante el pánico que cunde, sin pantalón se arremete contra la abuela y terminan en una posición sugestiva sobre la cama. No se queda contento de sólo “mostrar, sin narrar”, Rob tiene que repetir (y repetir) que se le quemaron los genitales con las velas que tumbaron.

Más tarde en la casa de él, no les sirve comida a los suegros, y los somete a un gran discurso gringo para que todo quede bien. ¿Y la abuela materna de Schneider era filipina?

En cuanto al descabellado estereotipo del tío, ¿a quien diablos protagonizaba Eugenio Derbez? ¿Un homosexual? ¿Un drogadicto? ¿Será que protagonizaba la peor pesadilla del estadounidense medio? “Yo soy tu mejor amigo”. “Préstame $7200”. “Me quedo para s-i-e-m-p-r-e”.

Una pista a la pésima redacción del programa viene de quiénes fueron los redactores y los productores, algunos del famoso programa de entretenimiento, Saturday Night Live. No parece que Rob Schneider haya dejado que su esposa, una mexicana americana, viera el guión antes de producción. Schneider y Lewis Morton colaboraron en la redacción, y fueron productores ejecutivos, junto con la pareja de Eric y Kim Tannenbaum.

Los chistes sobre la estatura baja y el sexo bruto simplemente no tienen traducción cultural. Esa clase de hombre normalmente no se casa, mucho menos con mujeres de familias mexicanas muy unidas. ¿Qué estaba pensando?