Los nuevos olvidados

La semana pasada descubrimos que ha mejorado la situación laboral en los EE.UU.; hay más trabajo y menos desempleo. También descubrimos que Mitt Romney, el presunto candidato Republicano para la presidencia, no se preocupa de los muy pobres porque los mas desafortunados pueden aventajarse de programas que ofrece el gobierno para cuidarles. Es por eso que Romney prefiere enfocarse en la clase media.

Dado el mejoramiento laboral, debería ser posible ignorarle a Romney. Aunque sonó cáustico lo que dijo, si hay mas trabajo entonces hay menos pobres y, por lo tanto, menos personas expuestos a su falta de simpatía.

Ojala que así fuese. Pero los datos laborales, que en general señalan mejoramiento, también revelan un par de problemas graves: sigue muy elevado el numero de los que no trabajan a tiempo completo y el de los que han estado sin trabajo por mas de seis meses.

Aunque no parece obvio en los promedios generales, se están formando dos grupos de sufrientes, los que trabajan sin poder soportarse y los que ya nadie les quiere dar empleo. Estos grupos, que hace unos años eran muy pequeños, necesitarán el apoyo de programas públicos por meses si no años. Para evitar que sufran hambre y frío, el gobierno les tendrá que dar de comer, proveerles hogares temporales, y ofrecerles servicios médicos básicos. Entrenamiento también ayudaría.

Trágicamente, las circunstancias políticas parecen hostiles para una expansión de este tipo de apoyo. Romney quiere ignorar a los pobres. Y si sigue bajando el desempleo en general, los Demócratas también perderán interés en los mas desafortunados. Hasta los movimientos populistas – el Tea Party y el movimiento Occupy – que supuestamente representan a los que están excluidos del discurso político del país, también se están fijando de otras cosas, sea cortar programas sociales porque quieren disminuir el tamaño del gobierno, o penalizar a los ricos en vez de ayudar a los pobres.

¿Después de la recuperación, quién se acordará de los nuevos olvidados?