La Iglesia y el derecho reproductivo de latinas católicas

La semana pasada las latinas consiguieron una victoria muy importante cuando el presidente Obama afirmó que todas las mujeres tendrían acceso al control de la natalidad sin necesidad de efectuar co-pagos. En los meses recientes, los obispos católicos han liderado una intensa campaña en contra del control de la natalidad con el objeto de revertir las nuevas regulaciones que ofrecerán a las mujeres métodos para el control de la natalidad con receta médica sin costo alguno. En respuesta, Obama anunció el viernes una modificación que rescinde la obligación de las entidades religiosas de pagar por la cobertura del control de la natalidad, pero al mismo tiempo asegura que las mujeres tengan acceso gratis a los métodos para el control de la natalidad.

Los obispos católicos permanecen consternados por la idea de que las mujeres tendrán acceso a los métodos de anticoncepción, independientemente de la estructura de pagos. Pero con relación a los temas como este, muchas latinas devotas no están de acuerdo con estos líderes religiosos ya que creen que pueden tomar sus propias decisiones acerca de la salud reproductiva. Inmediatamente después de que Obama anunciara la nueva modificación, una nueva encuesta encontró que un 59% de las y los hispanos católicos apoyan el plan de cobertura del control de la natalidad, en comparación con un 32% que están en contra.

Desafortunadamente las latinas corren un riesgo aún mayor cuando la política interfiere en asuntos de salud como el acceso al control de la natalidad. Los ingresos bajos, el acceso limitado a los servicios de salud y las leyes de inmigración ya de por sí colocan a las Latinas en una posición precaria cuando se trata del acceso a la planificación familiar y el control de la natalidad. En efecto, una encuesta nacional realizada por Hart Research mostró que más de la mitad de las latinas (57 por ciento), alguna vez no pudieron utilizar consistentemente los métodos para el control de la natalidad que su médico les recetó debido al costo. Eliminar los altos precios de los co-pagos podría abrir la puerta para que muchas Latinas, las cuales son desproporcionadamente pobres, tengan finalmente acceso al método de control de la natalidad de su preferencia de forma consistente y efectiva.

Para muchas latinas, eliminar estos costosos co-pagos significaría que no tienen que escoger entre pagar la cuenta del supermercado o la de la farmacia durante un mes en que sus recursos financieros son limitados. Esto significa que estas Latinas no tendrán que sentirse excluidas de acceder al mejor método para el control de la natalidad por su situación. Estas son situaciones bastante comunes para las latinas, tal como Jersey Garcia de Florida. Jersey decidió retirarse el dispositivo intrauterino (DIU) cuando ella y su esposo decidieron empezar una familia, pero después de que su bebé nació, su compañía de seguros se negó a pagar por un nuevo dispositivo, y ella no tuvo los cientos de dólares para pagar por este servicio en una clínica privada. Jersey entonces tuvo que renunciar a un excelente método para el control de la natalidad y usar en su lugar condones, un método mucho menos confiable.

A pesar de que los expertos de salud pública más renombrados de la nación han recomendado contundentemente el acceso sin co-pagos a los métodos del control de la natalidad para todas las mujeres, algunos políticos y miembros de los grupos de presión del Congreso de los EE.UU., continuarán emprendiendo campañas costosas en contra del control de la natalidad. El senador federal Marco Rubio está promoviendo una iniciativa legislativa federal que forzaría a la administración Obama a eliminar el acceso a los métodos del control de la natalidad de la cobertura de seguro médico. Historias como la de Jersey que ocurren en el mismo estado del congresista Rubio, no son escuchadas debido a las estruendosas objeciones de algunos líderes religiosos.