Esos viajes en yola

La última tragedia que enluta al pueblo dominicano, es la muerte de más de 50 personas cuando se hundió la embarcación que los llevaba a Puerto Rico, en uno de los miles de viajes ilegales que se organizan cada año.

Estos dominicanos arriesgan su vida lanzándose al Mar Caribe abierto, con la única intención de llegar aquí a Nueva York como destino final, en busca del “sueño americano”. Muchos de ellos venden sus propiedades, otros buscan dinero prestado y algunos hasta empeñan lo que no tienen (pagando hasta más de 30 mil pesos dominicanos o casi 750 dólares), este viaje de ida sin regreso y sin visa. La mayoría de los que lo intentan zozobran en la peligrosa travesía, al cruzar las tenebrosas aguas del picado Mar Caribe por el Canal de la Mona.

Ellos prefieren perder la vida ahogados en el mar o devorados por los hambrientos tiburones, como último intento de sobrevivencia, antes que morir de hambre en un país donde el desempleo, la pobreza, la miseria y la falta de seguridad ciudadana son los parámetros que definen la vida cotidiana del ciudadano común.

Lo lamentable de todo esto, es que mientras estas condiciones de miseria e ignorancia sigan existiendo, éste no será el primero -ni tampoco el último- de esos viajes, porque como declaró uno de los sobrevivientes, ‘que volvería a intentarlo de nuevo’, después de que había fracasado ya en cinco ocasiones anteriores. Tampoco estos pobres dominicanos se dan cuenta de la situación tan desesperante que están viviendo hoy los indocumentados en esta ciudad, donde no hay mucha diferencia a la que tienen ellos en nuestros países. Por lo cual si logran llegar a Puerto Rico y pasar para Nueva York, se encontrarán con la triste realidad que esa quimera del “sueño americano” se ha convertido en realidad, en una pesadilla.

Aunque esta desgracia revela a todas luces una realidad sociopolítica muy propia de nuestro país, el fondo del problema es, que los que han gobernado nuestra nación en los últimos ocho años, la han hundido en una mayor pobreza y la pobreza extrema se ha duplicado. En general, el desempleo, el hambre y la miseria son los factores que forzan a estos pobres desesperados a embarcarse en un viaje de ida y sin destino.