Respetemos a la mujer dominicana

Para defender a Margarita Cedeño de Fernández, no es necesario ofender a la mujer dominicana utilizándola como ariete político; como de una manera absurda, torpe y grosera, hicieran el dirigente peledeísta, Francisco Javier García y el procurador general de la República, Radhamés Jiménez Peña.

Constituye un agravio a la mayoría de las mujeres dominicanas, el afirmar que se les ofende y que la oposición, en este caso, el candidato presidencial perredeísta, Hipólito Mejía, no merece que ellas lo favorezcan con su voto; luego de la denuncia de que la Primera Dama posee más de 43 millones de euros en un banco europeo.

Resulta inadecuado que un hombre de leyes como Jiménez Peña, en este caso, se mantenga al margen del entramado legal que debe de ser su objetivo y decir, como todo un servil político a favor del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que la acusación sustentada y documentada por el comentarista santiaguero, Marcos Martínez, constituye una “violación a la mujer dominicana”.

En su afán de capitalizar el caso a favor del partido en el gobierno, con una presunta violencia de género; el funcionario judicial cae en el dislate, al menos para nosotros, de comparar a nuestra inmarcesible mujer dominicana, con la esposa del presidente Leonel Fernández Reyna.

Independientemente de que, la citada cuenta pertenezca a Cedeño de Fernández; Jiménez Peña, al ser preguntado por los periodistas, debió ser más cauto en su respuesta. Por ejemplo debió decir que la dama, tendrá la oportunidad de demostrar en los tribunales que ella no tiene nada que ver con ese asunto.

De otro lado, debemos decirle al exsecretario de Turismo y estratega político del candidato presidencial Danilo Medina; Javier García, que no hay razón para afirmar que debido a que el expresidente Mejía tenía conocimientos previos sobre los aprestos de denuncias de Martínez, la mujer dominicana no debe votar por el candidato presidencial de oposición.

El dirigente peledeísta no debe ligar de manera oportunista y deshonesta, a la mujer dominicana, en este conflicto.

Por favor, respetemos a nuestras mujeres.