Algunos jueces neoyorquinos no conocen la palabra ‘jubilación’

NUEVA YORK – Muchos de ellos han vivido la Segunda Guerra Mundial o la Gran Depresión pero, al contrario que otra gente de su edad, los jueces federales de Nueva York parecen no conocer la palabra jubilación.

“No hablamos sobre cuando alguno deja el trabajo o se jubila”, dice John F. Keenan, un juez de 82 años de Manhattan. “Algunos de los mejores jueces que hemos tenido…trabajaron hasta el día que murieron”, agrega.

El sistema judicial federal se ha convertido en un caso representativo de la manera en la que se afrontará la situación actual de Estados Unidos, donde las crisis económicas obligan a más gente a seguir trabajando más allá de los 65 años.

Entrevistas recientes realizadas a jueces longevos y a expertos sugieren que las personas a veces se revigorizan cuando tienen que trabajar a los 70, 80 o incluso 90 años. Casi todos los jueces tienen una cosa en común: no planean abandonar su carrera profesional.

Esta tendencia obligó al gobierno a ajustar en diciembre sus proyecciones de que los jueces federales se retirarían a antes de los 85 años. En Nueva York, las expectativas son que sólo la mitad de ellos se jubilarán antes de esa edad.

“Todo el mundo asume que te vas a cansar del trabajo, pero no tiene por qué”, dice Robert Sweet, otro juez de Manhattan

Sweet se prepara para cumplir 90 años. Esquía dos o tres días a la semana cuando está en su lugar de descanso en Idaho y también patina sobre hielo y juega al tenis.

“La idea arbitraria de retirarse a los 65 no tiene sentido”, dice Sweet, que tuvo sustituir su rodilla por un implante y se ayuda de un aparato para poder escuchar.

Las cortes federales de todo el país son algunos de los lugares donde la edad avanzada se valora como en ningún otro sitio. Gracias a la constitución, los jueces tienen garantizados puestos de trabajo de por vida con sueldo, aunque luego no trabajen.