Ramón Melocarela: Un inmigrante entrevistando inmigrantes

Ramón Melocarela: Un inmigrante entrevistando inmigrantes
Foto: Gloria Medina / EDLP

Nueva York – De la decisión de Ramón Melocarela dependen miles de inmigrantes que desean arreglar su estatus migratorio en los Estados Unidos. El dominicano de 39 años trabaja como agente de inmigración en la agencia de Servicios de Ciudadanía e Inmigración, (USCIS, por sus siglas en inglés) desde hace cuatro años. Día a día, Melocarela es uno de los agentes que entrevista a los aspirantes a tener documentos legales, un proceso por el que él mismo pasó y culminó con su juramentación como ciudadano cuando estaba en Irak como reservista del ejército americano.

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?

Me gusta, me fascina la oportunidad de interactuar con gente de varias culturas. Todos los días es diferentes, aunque hago relativamente lo mismo, cada caso es totalmente es diferente. Cada persona es diferente y siempre se aprende algo nuevo… se mantiene esa parte humana.

¿Cómo se sintió en su trabajo al comienzo al saber que de su decisión dependía tanta gente?

Fue y es emocionante por el hecho de haber estado en el otro lado de la borda. Haber atravesado por el proceso de inmigración, porque lo hice igual que cualquier otra persona y me llena de orgullo el haber pasado por el proceso correctamente.

¿Es la experiencia y el instinto lo que ayuda a determinar si una persona pasa la entrevista o no?

No, esto es un trabajo objetivo basado en lo que la ley de inmigración establece. Siempre basado en los parámetros que están estipulados.

¿Cómo es un día en el trabajo de un agente de inmigración?

Empiezo a las 7:00 a.m, me entregan los casos y tengo la oportunidad de revisarlos antes de llamar a las personas. Cuando uno sale a llamarlos, ya tiene idea de quién es la persona, a la que escolto hasta la oficina, le hago el juramento que es parte del rigor de la entrevista. Entro en detalles, les administro el examen de historia y cívica. Terminadas las preguntas llega el momento de tomar la decisión, así que determino si es aprobado o no. De no pasar el examen se le da otra oportunidad, una cita para dentro de 60 días para volver a presentar el examen.

¿Qué hace al inicio de la entrevista para tranquilizar a los que van a ser entrevistados?

Normalmente pongo música suave para que la gente se relaje, cuando noto que están muy tensos los invito a cerrar los ojos y que se calmen; después empiezo la entrevista. Cuando son personas jóvenes y que se ven que están cómodos, voy directamente al grano.

¿Cuántas entrevistas realiza diariamente?

Todos los días varía, pero en general se hacen alrededor de 13 entrevistas.

¿Algún caso en especial que recuerde en sus cuatro años como agente de inmigración?

En general, las personas mayores me han sorprendido gratamente porque saben todas las respuestas. Una vez, una señora mayor de 75 años estaba tan lúcida y me respondió todas las preguntas, me habló de cosas remotas de cuando llegó a éste país, eso fue muy grato.

¿Cuál sería su consejo a las personas que se están preparando para la entrevista?

Lo más importante es que se sepan las respuestas a las preguntas que se les hacen.

¿Le ha favorecido pertenecer a la fuerza militar?

Sí, mucho. Me enlisté como reservista en el 2004 porque tenía buenos beneficios y vi que era la oportunidad de ser parte del nuevo país donde vivía, de su cultura y sociedad. Fui a Irak la primera vez en el 2006 por 12 meses y estando en Irak, en el 2007, me hice ciudadano. Después tuve que volver a Irak en el 2010 por casi 16 meses. Esto me ayudó a tener un empleo federal.

¿Cuándo y por qué decidió venir a los Estados Unidos?

Cuando me casé y tuve mis dos hijos. Ese fue el punto decisivo para tomar la decisión de definitivamente venirme a vivir a aquí, porque quise ampliar los horizontes y darle alternativas a mis dos hijos que ahora tienen 11 y 12 años respectivamente.

¿Cuál fue su trabajo anterior en los Estados Unidos?

Vivía en California y trabajé como agente de seguridad del aeropuerto internacional de allá.