El siglo de las mujeres

Hoy es el Día Internacional de la Mujer. En muchos países es un día festivo oficial y las mujeres reciben chocolates y flores y regalos como si fuera el Día de las Madres o el Día de los Enamorados. Aquí en Estados Unidos no se le da mucha importancia a esta fecha. Aquí pensamos que la mujer ya ha logrado todos sus derechos y sobrepasado todas las barreras y por eso, fíjense, hasta tenemos mujeres astronautas, gobernadoras, bomberas y juezas en la Corte Suprema.

Si bien es cierto que comparadas a otras culturas, aquí gozamos de más libertad y oportunidades que en muchos otros países, todavía estamos muy lejos de ser tratadas con total igualdad. Recordemos que no fue hasta el 2009 que el Presidente Obama finalmente aprobó –el primer mandato oficial de su administración– una resolución que eliminó el pago desigual a las mujeres por hacer el mismo trabajo que los hombres.

Y en estos precisos momentos vemos como las instituciones religiosas y los partidos políticos de extrema derecha tratan de retirarnos derechos y opciones por los que ya habíamos luchado y obtenido.

Y en el país supuestamente más avanzado del mundo vemos como una estudiante universitaria que alza su voz en defensa de esos derechos se ve insultada y humillada ante los micrófonos por un troglodita vocero del partido que intenta tomar control de la presidencia en noviembre.

Las Naciones Unidas ha designado el 2012 como el año de “Empoderar a la mujer y acabar con el hambre y la pobreza”. Este lema es algo confuso. Se puede interpretar como que una vez las mujeres tengan más control sobre sus vidas, el hambre y la pobreza desaparecerán automáticamente. También se puede entender como que a cambio de tener más poder, nos toca a las mujeres resolver esos enormes problemas que no creamos en primer lugar.

Bueno, pues nada, que siempre nos toca limpiar la caca que dejan los hombres atrás. De cualquier manera, la mayoría de las mujeres está lista para arremangarse la blusa y agarrar el mapo y hacer todo lo posible… si nos dejan.

En realidad ninguna mujer está realmente empoderada para terminar o empezar nada hasta tanto no tenga control sobre su cuerpo y su capacidad reproductiva y tenga acceso a atención médica para evitar problemas que son únicamente femeninos.

Es más, este Día de la Mujer no queremos flores ni chocolates ni ocho cuartos. Queremos respeto y que dejen de decirnos lo que podemos hacer o no hacer con nuestros cuerpos. Es más, ni siquiera queremos más pinches días. Queremos que el siglo 21 sea nuestro siglo. Queremos que una nueva generación de mujeres sea verdaderamente empoderada y concientizada para poder cambiar el mundo.

Mientras, aceptemos estas 24 horas y saludemos a todas las madres, hermanas, esposas, hijas, tías, primas, amigas, vecinas y comadres. También a las novias, viudas, divorciadas, abandonadas y huérfanas. Y en este día también recordemos a las violadas, golpeadas, esclavizadas, desaparecidas y asesinadas por el solo hecho de ser mujer.

Mañana, no más.